jueves, 29 de enero de 2015

SOCIEDAD SIN PADRES

Ayer María Inés Maceratesi, comentaba las palabras el Papa, sobre Sociedad sin Padres. La ausencia de esta figura es entendida como una liberación, sobre todo cuando el padre es percibido como la autoridad cruel que coarta la libertad de los hijos, o no los atienden. Muchos padres, sólo piensan en sus problemas, en su trabajo o en su propia realización personal, o están ausentes del hogar. Muchos niños y jóvenes son huérfanos con padres vivos. Esto deja lagunas y heridas en los jóvenes. Los datos que comentaba esta mañana Radio Continental, en el programa de Nelson Castro, son preocupantes. Todos los días en Buenos Aires, hay tres adolescentes entre 15 y 17 años, que se escapan de su casa. No es porque se quieran escapar, sino por problemas de COMUNICACIÓN. Discutieron o se pelearon y no son contenidos por nadie. Es para pensar…

miércoles, 28 de enero de 2015

RESPUESTAS AL ARTICULO RESPECTO A LAS NULIDADES MATRIMONIALES

Respondiendo a algunas preguntas que me llegaron ayer, con respecto a las nulidades matrimoniales, quisiera explicar, primero que cuando me hacen una consulta privada yo las respondo en privado. Las que respondo aquí, aunque las haya hecho una sola persona, las hizo en público y sirven para todos. Por eso a veces yo añado cosas que esa persona no preguntó pero vienen bien para los demás. Aclarado esto, tendría que decir que al hablar de que la Iglesia,no anula sacramentos, pero puede declarar nulo un matrimonio, con ciertas causales, primero tengo que aclarar bien, qué entiendo por Iglesia. Perdonen, pero es importante. La Iglesia no es una Institución de obispos y curas que dan órdenes y administran los sacramentos y otras cosas y que como dice la gente, son simplemente hombres y muchas veces se equivocan o pecan. Aunque sea así, en sus miembros humanos, la Iglesia es CRISTO MISMO, Cristo en su CUERPO MÍSTICO, en el que todos tenemos una misión. ÉL, es la Cabeza y nosotros, los miembros. Unos dirigen, otros enseñan otros cuidan a su familia, etc. etc. Cada uno tiene un carisma, pero la Iglesia somos todos y es Cristo. Cristo no anula sus Sacramentos, pero si alguno tiene un problema, Él se ocupa a través de alguno de sus miembros, de ayudarlo. Por eso en un juicio de nulidad, hay jueces, defensores del vínculo y abogados que ayudan al que presenta la causa. Oído todo esto, el juez decide luego, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de la Iglesia. Podemos confiar que será una respuesta seria y segura, todo lo que pueda serlo moralmente hablando. La segunda cosa, que debemos tener en cuenta, es que aunque yo por mí, haya querido unirme en matrimonio "para toda la vida" y así lo haya jurado en el casamiento, el matrimonio es un VÍNCULO, que une a DOS PERSONAS. Si una de ellas no tuvo verdadera capacidad de dar el consentimiento, el matrimonio, fue nulo, nació muerto, estuvo mal parido, aunque el otro haya sido lo más sincero que podía. Por ahora basta. Hasta mañana. y que Dios proteja nuestros matrimonios y familias.

lunes, 26 de enero de 2015

LA IGLESIA PUEDE ANULAR UN MATRIMONIO, O HAY MATRIMONIOS NULOS DE POR SI?

¿La Iglesia puede anular un matrimonio, o hay matrimonios nulos de por sí?
Hay cristianos, incluidos sacerdotes u obispos, que ignoran que hace 35 años San Juan Pablo II ya hablaba de situaciones en que el matrimonio puede fracasar en forma irreversible. Y daba ejemplos. “Los que han sido abandonados injustamente, los que no pueden hacerse cargo solos de la educación de sus hijos y sobre todo los que están convencidos en conciencia de que su primer matrimonio era inválido. Por consiguiente, no se trata de que ahora comencemos a decir de que el divorcio es lícito, ni de que el matrimonio se pueda anular. Se trata en primer lugar de dar soluciones válidas a las personas que lo necesitan y no decirles, que se joroben y no pueden comulgar nunca más en su vida, porque fracasaron en su primer matrimonio.
La Iglesia nunca anulará un matrimonio valido, Pero hay matrimonios que son inválidos por sí mismos. A éstos, hay tribunales en la Iglesia, que después de estudiar los casos, con testimonios y pruebas, los puede declarar nulos. No los anulan, sino que comprueban que eran nulos desde el principio. Aclaremos de entrada, que está calculado que hoy día, más de la mitad de los matrimonios que se hacen en la Iglesia, está comprendidos en estas causales de nulidad.
Las principales causales, son las siguientes: Error, engaño o falta de intención. Por ejemplo el que se ve obligado contra su voluntad, por un embarazo no querido o es forzado injustamente a aceptar un casamiento que no quería.
Los que no aceptan la unidad o la indisolubilidad del matrimonio. Por ejemplo, se casa con esta, pero entiende formalmente conservar en secreto, otras amantes, o no tiene al menos la intención de que su matrimonio sea indisoluble (“para toda la vida”).
Y especialmente, las causas más frecuentes son: la inmadurez y la incapacidad. Hay personas patológicamente inmaduras y otras que no pueden vivir como casadas. Aunque de por sí, sean muy buenas estando solas. No basta la inmadurez común, de la edad, que se corrige con el tiempo y la educación.
Todo esto ciertamente hay que probarlo con hechos y pruebas, no basta que yo diga que era así, debo probarlo con testigos, como un verdadero juicio. Obviamente, muchos casos de nulidad verdadera, nunca podrán ser probados en un juicio, por diversos problemas y por tanto esa persona, aun sabiendo en conciencia que su matrimonio era nulo, nunca podrá comulgar ni casarse válidamente.
Como ven, hay muchos problemas que solucionar y no es fácil, pero es posible y necesario. Podemos responder a más preguntas, pero por hoy es suficiente.

MUSULMANES EN LA ARGENTINA

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sábado, 24 de enero de 2015

MATRIMONIOS NULOS

Matrimonios nulos:
"La Iglesia conoce el sufrimiento de muchos matrimonios que se disgregan. El juez está llamado a analizar cuando existe la duda sobre la validez del matrimonio, para comprobar si hubo algún vicio en su origen, por falta de consentimiento, por deficiencia en la intención de casarse válidamente (en forma indisoluble), o por grave deficiencia en la comprensión de lo que es el matrimonio cristiano o por incapacidad de vivir como una persona casada", dijo Hoy el Papa (Ver La Nación).

viernes, 23 de enero de 2015

PARA HACER EXEGESIS

Hoy recibí esta foto. Se las propongo para analizar. En principio me gustó, pero con reservas. Hay muchas cosas que son verdaderas, pero otras es difícil que las diga el Papa así. Vean Uds. es para reflexionar. (Bueno después la mando en otra entrada),
NO PUDE CONCETAR EL EMAIL CON LA BIOGRAFÍA, DE MODO QUE LA TRANSRIBO TAL CUAL,LA RECIBÍ. BUSUÉ LA FUENTE Y NO LA ENCONTRÉ. ES PARA HACER EXÉGESIS.
Con la foto y el nombre del Papa Francisco, decía:
"NO ES NECESARIO CREER EN DIOS, PARA SER BUENA PERSONA. EN CIERTA FORMA LA IDEA TRADICIONAL DE DIOS, ESTÁ DESACTUALIZADA. UNO PUEDE SER ESPIRITUAL, PERO NO RELGIOSO. NO ES NECESRIO IR A LA IGLESIA Y DAR DINERO. ALGUNA DE LAS MEJORES PERSONAS, EN LA HISTORIA, NO CREÍAN EN DIOS. MIENTRAS QUE MUCHOS DE LOS PEORES ACTOS, SE HICIERON EN SU NOMBRE.

martes, 20 de enero de 2015

El Papa quiere el dialogo interreligioso y la union de todas las culturas

Un comentario anticipado al buen artículo de Forster. En lo mejor del esplendor de la Edad Media (siglo XIII), floreció una síntesis entre cultura greco-romana, y las religiones cristiana, judía y mozárabe en Toledo. Santo Tomás estudió a Aristóteles, desde las interpretaciones de filósofos judíos y árabes. Pero a principios de la Edad Moderna, los echan y persiguen y vienen los nacionalismos y las guerras de religión. Esto desemboca en el siglo XX, en las guerras europeas y los totalitarismos nazi fascista, comunista y franquista, la intolerancia religiosa y la discriminación, el colonialismo, la esclavitud, el liberalismo capitalista y el sometimiento económico de los países subdesarrollados. Hoy les toca el turno de contraatacar a los fundamentalistas islámicos. Pero no todos los mahometanos son así, ni lo son todos los judíos. Por eso el Papa -y Concilio antes-, quiere el diálogo interreligioso y la unión de todas las culturas.

La verdad sacrificada

La verdad sacrificada
Por Washington Uranga – 20-1-15
Hay momentos históricos en los cuales, por las circunstancias que se viven, las responsabilidades de las personas superan los límites normales de sus funciones y de sus incumbencias específicas. Aunque habrá opiniones y voces que, después de leer estas líneas, las convertirán –por razones distintas y hasta opuestas– en blanco de críticas, es necesario decir que los periodistas, los comunicadores sociales en general, tienen hoy responsabilidades que desbordan aquellas que originalmente se les reconocen. Cabe la misma consideración para políticos, jueces, funcionarios, etcétera.
La vida política y la democracia en el país están atravesando momentos que requieren de todos y todas, sin importar condición, profesión o función, un alto grado de compromiso humano y nacional, dejar de lado el oportunismo circunstancial y apegarse a la verdad para hacer cualquier consideración.
Esto supone, en primer lugar, reafirmar la necesidad y la importancia de seguir la investigación hasta que conduzca a la verdad de los hechos, cualesquiera que éstos sean. Exige, al mismo tiempo, que quienes están constitucional y legalmente habilitados para esclarecer las situaciones actúen con apego a la verdad, sin especulaciones y con rigor ético. ¿Es mucho pedir? No debería serlo, pero los acontecimientos políticos que vivimos en la Argentina obligan a poner en blanco sobre negro hasta las cuestiones que son obvias para que no terminen desdibujadas.
No puede ser sacrificada la verdad sobre el criminal atentado contra la AMIA. Es preciso también transparentar todos los intereses que han intervenido para que veinte años después no se conozca a los responsables de la masacre y éstos no hayan sido juzgados. Es imprescindible que la muerte del fiscal Alberto Nisman se esclarezca rápidamente y sin dejar lugar a dudas. Es necesario que sus denuncias se comprueben o descarten indubitablemente.
Para que lo anterior sea posible, los periodistas tenemos que colaborar desde nuestro lugar. Informando con apego a la verdad, investigando dentro de nuestras posibilidades. La especulación sin fuentes, la reproducción de rumores, las presuntas primicias que luego se revelan falsas no contribuyen, no ayudan ni desde el punto de vista informativo al discernimiento de las audiencias, ni desde la perspectiva política para colaborar en la vida ciudadana y en la democracia.
La cobertura periodística de la muerte del fiscal Nisman estuvo ayer atravesada por nuevas irresponsabilidades en el ejercicio de la función profesional. Muchas cámaras y otros micrófonos, también los portales de noticias, sirvieron para reproducir conjeturas, sustentar especulaciones y fomentar conspiraciones con evidentes intenciones políticas sectarias, oportunistas y electoralistas. Una vez más la muerte se convirtió en caldo de cultivo propicio para sacrificar la verdad. Lamentablemente, hay que decir, no ocurre solamente en este caso. Es una escena que se repite con demasiada asiduidad en nuestros medios de comunicación. En unos casos con clara intencionalidad política, en otros con argumentos de rating.
Para dejarlo en claro también: así como la libertad de prensa no es un valor absoluto, tampoco lo es la primicia, o la supuesta primicia, y nunca está por encima del apego a la verdad. La prudencia y la responsabilidad –virtudes de los menos, pero que también existen– no están en las antípodas, ni son enemigas del buen ejercicio de la profesión periodística. Todo lo contrario. Porque antes que periodistas, quienes ejercemos esta profesión somos seres humanos y ciudadanos.

CONTRA EL PREJUICIO, LA IGNORANCIA Y EL ODIO

CONTRA EL PREJUICIO, LA IGNORANCIA Y EL ODIO
Por Ricardo Forster (1957) - Doctor en Filosofía, Profesor e Investigador en Historia de las Ideas en la Universidad de Buenos Aires. Distinguished Professor de las “Juan R. Jiménez, lectures and seminars” de la Universidad de Maryland y miembro del Consejo Editor de la revista Pensamiento de los Confines. 
“El primer gran foco de cultura de la Edad Media occidental es Toledo. La historia se repite: en el siglo XII, lo que Toledo fue para el mundo cristiano, lo fue Bagdad para el mundo musulmán (...). Es suficiente recordar que es Toledo donde Avicena fue traducido al latín, esto es, por un pequeño grupo compuesto, como mínimo, por Ibn Daud, judío arabófogo, que aseguraba la traducción del árabe al castellano; y Domingo Gundisalvo, cristiano, que aseguraba la traducción del castellano al latín (...). En realidad, si en el siglo XIII hubo una filosofía y una teología llamadas ‘escolásticas’, es ante todo porque Avicena fue leído y explotado desde finales del siglo XII. Es Avicena, no Aristóteles, quien inició a Occidente en la filosofía.” Alain de Libera, Pensar la Edad Media.
Me pareció oportuno comenzar estas reflexiones sobre la tragedia de Charlie Hebdo, con la que tantas páginas e imágenes se han multiplicado a lo largo de los últimos días y a través de todas las geografías del planeta, citando al filósofo francés y eminente especialista en pensamiento medieval, Alain de Libera. Con erudición y elegancia conceptual destruye un acendrado y persistente prejuicio que supone que la tradición occidental se continuó ininterrumpidamente desde Grecia y Roma, atravesando la Edad Media, para llegar a nosotros pura de toda influencia, en especial la que provendría del Oriente islámico. No hay, desde esta concepción autoctonista y antimusulmana, contaminación en la línea que va de Aristóteles a Santo Tomás o en la que va de Platón a Marcilio Ficino.
Bajo la estructura de la autorreferencialidad cultural (punto de partida del esencialismo nacionalista), Europa quiso, desde que buscó limpiar su genealogía, desprenderse de esa verdad que cualquier erudito medieval sabía sin siquiera tener que investigarlo: que el pensamiento filosófico, que las grandes tradiciones que alimentaron a la escolástica cristiana, tenían una estación ineludible en los filósofos y pensadores de origen árabe, persa y musulmán. Que sin Avicena y Averroes, sin Farabi e Ibn Sina, sin Ghazali e Ibn Rusd, y –claro– sin la enorme influencia sobre el filósofo judío Maimónides de la tradición árabe, seguramente Santo Tomás de Aquino –que leyó a Aristóteles a través de musulmanes y judíos, y que se detuvo particularmente en la Guía de los perplejos del rabino cordobés– nunca hubiera podido escribir su Suma Teológica. Extraordinaria genealogía que hace añicos cualquier intento por borrar las huellas de las influencias y, sobre todo, demuestra la estupidez de los ontologismos nacionalistas que buscan encontrar la esencia incontaminada de su verdadera lengua cultural.
Un viaje cultural que atravesó siglos y continentes para desmentir el relato de una Europa sólo deudora de sí misma; eje alrededor del cual se desplegó la civilización científico-técnica y cuna de los ideales filosóficos y políticos fundados en una racionalidad exclusivamente afincada en su territorio. Lo que nos señala con énfasis Alain de Libera es precisamente la potencia de los intercambios culturales, lingüísticos, religiosos y filosóficos que fueron preñando el complejo camino de la propia Europa, un continente que prefiere escribir la historia del mundo desde una particularidad, la suya, convertida en universalidad y, para ello, borra las huellas de sus propias deudas. En ese gesto omniabarcativo lo que es destituido es aquello que marca la diferencia en el interior de la supuesta univocidad. Las herencias nacidas y provenientes del Islam, aquellas que también a su vez recibieron las influencias de los griegos de la época clásica, están en la base de la reapropiación europea de su “olvidada” tradición filosófica.
Sin ese camino laberíntico que se inició en la lejana Persia allá por el siglo IX, que continuó por la península arábiga y se materializó en la gran Siria de los siglos XI y XII, y que ingresaría a Europa por diversas vías; atravesando las llanuras búlgaras; siguiendo las huellas de innumerables caravanas capaces no sólo de llevar mercancías de Oriente a Occidente sino también ideas, herejías y libros; cruzando el Mediterráneo desde el norte del Africa musulmana hasta llegar a la España de las tres culturas, un territorio de las mezclas y los intercambios que, como ya vimos, permitió que en una ciudad como Toledo traductores judíos de lengua árabe y cristianos que dominaban el latín le devolvieran a la cristiandad occidental un tesoro rescatado desde Oriente y, claro, profundamente contaminado por la civilización mahometana. Una genealogía vergonzante para una Europa que no podía aceptar que fueran los árabes y persas, además de los judíos, los responsables de reconstruir los puentes con el pensamiento antiguo. Extraña filiación a los ojos de quienes, en otro tramo de su historia, no dudaron en ejercer una violencia homicida sobre los que se encargaron de proteger de la oscuridad de la Alta Edad Media aquellos legados filosóficos y científicos. Al pueblo de Maimónides casi lo exterminaron en los campos de la muerte forjados por el régimen nazi; y a los descendientes de Avicena y Averroes los sometieron al dominio colonial.
Un breve paréntesis para pensar, nuevamente y con un relato más detallado, el absurdo de la autoctonía nacionalista y de las tradiciones que se cierran sobre sí mismas, tratando de expulsar la memoria de las herencias, las influencias y las contaminaciones. Maimónides, como señalé líneas arriba, nació y vivió parte de su vida en Córdoba, la ciudad de Averroes, ese gran filósofo árabe que intentó ir más allá, de la mano de su lectura herética de Aristóteles, de las religiones abrahámicas. Al que probablemente conoció al escucharlo en la famosa biblioteca de Córdoba, siendo apenas un niño casi adolescente, y cuyo pensamiento dejó algunas huellas en sus reflexiones filosóficas. Es también factible que quizás hayan compartido el Jardín de los Naranjos de la biblioteca que, según cuenta la tradición, llegó a tener más volúmenes que la famosa Biblioteca de Alejandría, compartiendo el mismo trágico destino: la de ser quemada junto con todos sus incontables libros y papiros, esos que guardaban las más diversas tradiciones de Oriente y de Occidente, capaces de unir Bizancio, Bagdad e Islamabad con la península ibérica para luego alcanzar, cruzando los Pirineos, Francia y, más lejos, las tierras germanas.
La lectura que Maimónides hizo de la tradición filosófica, particularmente de la tradición aristotélica, estuvo absolutamente impregnada por los grandes reintroductores de los griegos y sobre todo del aristotelismo en la tradición de Occidente que fueron los árabes. Por un lado, la tradición persa de la escuela de Avicena, y por el otro la de la escuela averroísta. Maimónides escribió su obra filosófica –por ejemplo, la fundamental Guía de perplejos– en árabe. Por supuesto, también escribió sus obras de interpretación de la Mishná y del Talmud en hebreo. Y a su vez, obviamente, podía utilizar sin inconvenientes el castellano. Es deudor de gran parte del trabajo de los traductores que se realizó sistemáticamente, como señalaba Alain de Libera, en esos siglos en Toledo; traducciones en las que trabajaron judíos y cristianos llevando el árabe, pasando por el castellano, al latín, y construyendo los puentes indispensables para la recuperación de la tradición griega por el mundo cristiano-latino.
Se conoce que Santo Tomás de Aquino no sabía griego, y que leyó a Aristóteles a través de transcripciones hechas por traductores árabes, judíos y cristianos españoles, y que a través de la Guía de perplejos de Maimónides, profundamente influenciado por ella, construyó su propia visión de Aristóteles. Con lo que uno podría decir que la Suma Teológica, fundamento de la teología de la escolástica cristiana, fundamento arquitectónico clave de la visión católica del mundo, se sustenta en un árabe herético que ni siquiera creía en Alá –como era Averroes– y en un judío que leyó a Aristóteles a través de Averroes y Avicena, que escribió en árabe y que sin embargo fue un fiel seguidor del Talmud. Y así volvió a Occidente el núcleo de la tradición griega; así volvió Hipócrates, corazón de la tradición médica: árabes y judíos fueron sus custodios y difusores. Médicos persas y médicos judíos fueron la esencia de la tradición médica que retornó a Occidente. Y así regresó gran parte de la tradición filosófica helenística en el enclave renacentista italiano que se abriría apenas iniciada la decadencia de la Edad Media a través de la escuela de traductores de Toledo que cumplieron un papel fundamental como puentes entre dos mundos, impregnando a ambos con su propia visión filosófica y cultural.
Esto muestra la mediocridad, la estupidez enorme, de “civilización o barbarie”, del “choque de civilizaciones”, o de un mundo que guarda y posee la cultura y el otro que es el lugar de la barbarie. Para cualquiera que haya tenido la oportunidad de estar en Córdoba, hay una imagen muy impresionante: uno entra a la Mezquita de las Mil Columnas, que es una obra maravillosa, y en medio de la mezquita está la catedral. Construyeron la catedral en el medio de la mezquita, y hubo una rebelión del pueblo de Córdoba, porque la idea era derruir la mezquita. Y el pueblo de Córdoba, el pueblo cristiano de Córdoba –estamos hablando del siglo XVI– se rebeló contra la decisión de destruir la mezquita, porque sabía que era una obra única y emblemática. Y cualquiera que haya tenido la oportunidad de pasarse un rato inolvidable en la Alhambra, sabe que los bárbaros eran otros.
Un largo camino histórico, un desvío por el tiempo, para escapar del más brutal de los reduccionismos, que intenta convertir la cultura musulmana en una cultura de bárbaros, mientras que hace de Europa la cuna de toda civilización posible. Un prejuicio montado, a su vez, sobre la expansión imperial de esa misma Europa que supo, a sangre y fuego, llevar “su cultura” a ese otro mundo considerado como tierra de idólatras. Revisar los legados y las confluencias, hurgar en los tesoros de un pasado que nos ofrece otra realidad muy distinta de la que los vencedores nos han contado, significa romper los prejuicios y aprender a mirar de otro modo la compleja urdimbre de nuestras sociedades y de nuestras concepciones religiosas y filosóficas. Y también hoy, cuando la ceguera y el prejuicio se despliegan en el interior de la ignorancia, se vuelve decisivo refundar la tradición de un humanismo silenciado y desguarnecido.
Y este intento por reivindicar la memoria de los desplazados y de los olvidados, por reconstruir las rutas de las culturas y sus intercambios, no busca exculpar el horrendo crimen cometido contra los miembros de la revista Charlie Hebdo. Apenas si constituye un intento por romper el cerco del prejuicio y de la islamofobia que parece desplegarse en una Europa aterrorizada ante la barbarie terrorista. Una barbarie, me apresuro a escribir, que nada tiene que ver con esa enorme tradición cultural a la que intenté hacer presente a lo largo de un artículo que nació de la necesidad de romper el cerco de violencia y odio que amenaza con hacer cada día más invivible nuestro tiempo histórico. No son los centenares y centenares de millones de musulmanes de todo el mundo los asesinos de periodistas y dibujantes, ellos también son las víctimas del integrismo fanático amparado por los dueños árabes de las riquezas petroleras y socios de Estados Unidos, y de una sociedad, la europea occidental, que no ha sabido o no ha querido romper las barreras de la desigualdad y el prejuicio. El mejor homenaje que les podemos rendir a las víctimas de Charlie Hebdo y de tantos otros asesinados por el odio y la injusticia, por la ceguera del fanatismo y por la avidez desenfrenada del capital, es sostener, hoy más que nunca, su mirada desprejuiciada y capaz de ejercer el más puro espíritu libertario.

"Mi seguridad no me preocupa, me preocupa la de los fieles"

«Mi seguridad no me preocupa, me preocupa la de los fieles»: 
Dijo el Papa, "no se puede matar en nombre de las religiones. También nosotros somos culpables, como en el caso de la matanza de los hugonotes, por los católicos en Francia". «Siempre, la mejor forma de responder a las amenazas es la mansedumbre, ser mansos, humildes, como el pan, sin agredir. A mí me preocupan los fieles, de verdad, y sobre esto hablé con la seguridad vaticana: aquí en el vuelo está el doctor Giani, jefe de la Gendarmería vaticana, que se encarga de esto, él está bien actualizado. Esto a mí me preocupa mucho. Pero, ¿sabe usted que yo tengo un defecto? Una buena dosis de inconsciencia. Algunas veces me he preguntado: ¿y si me pasara a mí? Solamente he pedido al Señor la gracia de que no me haga daño, porque no soy valiente frente al dolor, soy muy miedoso.»

Limites de la libertad de Expresión

¿Una trompada al que no piensa como nosotros? ¿No le ponemos la otra mejilla?. Claro que una trompada "no es matar" y además el Papa no está incitando a la violencia, sino que con su lenguaje coloquial y popular, insólito para cualquiera de los Papas anteriores, se está refiriendo a los límites de la libertad de expresión, cuando ofenden al prójimo. Lo principal son las personas, más que mis derechos. Soy libre de expresarme, pero si mis expresiones ofenden las convicciones del otro, sería como meterme con su madre. Claro que eso tampoco me da derecho a matar para defender mi convicción. En todo hay que tener equilibrio y amor al prójimo, Si no, no se entiende más nada y no podemos convivir. Es la ley de la selva.