La paz es fruto de la justicia. Paz no es comodidad o aburguesamiento, ausencia de conflictos, estar tranquilo y para pasarla bien. Es soportar las pruebas con paciencia y constancia. No es fácil trabajar por la paz. Hay que saber tener paz en el corazón y sembrar paz en la convivencia, en las relaciones y vínculos, en el trabajo y la sociedad.
Sólo la sabiduría que viene de Dios, puede hacernos amar la paz y sembrar paz. Sabiduría no es que todos pensemos igual. Eso es “uniformidad” la mayor uniformidad, está en el cementerio, donde nadie piensa, ni se mueve, ni respira. No hay vida. La sabiduría que trabaja por la paz, no es uniformidad, sino “concordia (con-corazón) que todos nos queramos, aunque pensemos distinto. El autoritarismo, piensa en imponerse a los demás y tener el poder. El autoritarismo que es abuso de la autoridad, siembra la discordia, no la paz.
La discordia lleva a las discusiones y luchas, la ambición, los celos y la envidia. A pelear y a matar. La discordia divide los corazones, la concordia une. El que busca el poder siembra la desunión (“divide y reinarás”). El que quiere la paz se esfuerza en servir a los demás.
¿Cuáles son los pequeños servicios que puedo hacer yo a mis hermanos, a la sociedad, al país?
La discordia lleva a las discusiones y luchas, la ambición, los celos y la envidia. A pelear y a matar. La discordia divide los corazones, la concordia une. El que busca el poder siembra la desunión (“divide y reinarás”). El que quiere la paz se esfuerza en servir a los demás.
¿Cuáles son los pequeños servicios que puedo hacer yo a mis hermanos, a la sociedad, al país?



