martes, 30 de junio de 2015
SOBRE LA VIOLENCIA DE GENERO Y OTRAS YERBAS
El Evangelio de hoy, contiene tres escenitas hermosas y dos personajes. Son Dos mujeres. Es cierto que sería un buen tema para hablar sobre la fe (“tu fe te ha salvado”), pero también se presta para hablar de la mujer y específicamente, de la violencia de género. El Evangelio no sólo nos habla de temas espiritualistas, sino que también responde todas muestras preguntas sobre la vida.
Qué lindo que sería poder hacer un you toube, narrando estas tres escenas y proponerlas para la meditación. Sí, la meditación, porque como dice San Ignacio, que de eso entendía un montón, la meditación se puede hacer “imaginando una escena”, por ejemplo, esta del Evangelio y tratando de ver todos los detalles, y considerar que nosotros nos metemos en la escena (como la “Rosa púrpura del Cairo”) y que hablamos con todos los personajes, sobre todo con Jesús. Es la “Meditación de los sentidos, que dice San Ignacio” en los Ejercicios Espirituales. Tenemos entonces, primero a Jairo que pide por su hija. En la segunda la hemorroísa que toca el manto de Jesús y Jesús que siente el poder que sale de él. Finalmente la resurrección de Talita.
Hoy, uno de los problemas más graves es la violencia de género. “Ni una menos, hemos gritado todos, el otro día. Sin embargo, sigue habiendo muertes y violencia contra los mujeres y ataques a su dignidad y trata de mujeres. ¿El problema es el machismo? Sí, el machismo, pero yo creo que más abajo de eso, en el fondo hay otro problema más profundo. Y es la violencia. Violencia de género?, no, Violencia contra la vida.
Marx decía que la fuerza que mueve la historia, es la lucha de clases. Freud decía que es el instinto sexual, pero Marcuse, añadía que la libido es la búsqueda del placer. Hoy día se podría añadir, que la búsqueda de placer está también en la droga y otras adicciones.
Lo cierto es que hay en el hombre, dentro de él, en su corazón y en su libertad, una gran energía que tiende a crecer y a comprometer todas las fuerzas y experiencias del hombre.
Esa energía, o fuerza (vis en latín) se entiende como búsqueda o amor a la vida o a la muere. El amor a la vida y a todas las cosas que nos hacen crecer, polariza al hombre hacia la búsqueda del bien y nos hace buenos. Al contrario, el amor y la búsqueda de la muerte o de las cosas que nos hacen morir, aunque nos gusten nos hace involucionar y nos lleva poco a poco a la muerte espiritual y psíquica. Podemos elegir.
La raiz de la palabra "violoencia" es “Vis en latín, se traduce como “fuerza”. De aquí se sigue que el problema más importante del hombre hoy, es la violencia, antes que la violencia de género y la droga y la búsqueda de placer y todas las otras formas de amor a la muerte, o a cosas que nos matan, también el aborto, el abandono de los niños y jóvenes y de los viejos, está en el fondo de todo el problema, el amor a la muerte, la lógica de la muerte Es una “lógica”, porque las cosas que nos hacen morir, nos están pareciendo lógicas o derechos nuestros.
Como el aborto, “derecho de la mujer” que ignora el derecho del que está por nacer. Como la ideología de género, según la cual parece que Dios creó dos naturalezas distintas de seres humanos, los varones por un lado y las mujeres por otro. Y no una naturaleza humana con dos géneros varones y mujeres, que se repartieron entre sí las cualidades de la imagen de Dios para poder ser imagen de su naturaleza divina que consiste en amar, complementándose mutuamente los unos a las otras para poder darse y amar.
Hoy es fundamental que la mujer tome conciencia de la dignidad de su naturaleza de imagen de Dios, hecha para amar y dar vida. La mujer es quien recibe, transforma y gesta en sí misma y luego da vida. Como María que conserva en su corazón, meditando y luego da al Salvador del mundo. Lo específico de la mujer, que solo ella lo puede hacer, es saber recibir y contener, gestar y transformar, dar y hacer crecer. Por eso este Evangelio de Talita Kum, es fantástico: “niña, mujer, yo te lo ordeno LEVÁNTATE”.
Qué lindo que sería poder hacer un you toube, narrando estas tres escenas y proponerlas para la meditación. Sí, la meditación, porque como dice San Ignacio, que de eso entendía un montón, la meditación se puede hacer “imaginando una escena”, por ejemplo, esta del Evangelio y tratando de ver todos los detalles, y considerar que nosotros nos metemos en la escena (como la “Rosa púrpura del Cairo”) y que hablamos con todos los personajes, sobre todo con Jesús. Es la “Meditación de los sentidos, que dice San Ignacio” en los Ejercicios Espirituales. Tenemos entonces, primero a Jairo que pide por su hija. En la segunda la hemorroísa que toca el manto de Jesús y Jesús que siente el poder que sale de él. Finalmente la resurrección de Talita.
Hoy, uno de los problemas más graves es la violencia de género. “Ni una menos, hemos gritado todos, el otro día. Sin embargo, sigue habiendo muertes y violencia contra los mujeres y ataques a su dignidad y trata de mujeres. ¿El problema es el machismo? Sí, el machismo, pero yo creo que más abajo de eso, en el fondo hay otro problema más profundo. Y es la violencia. Violencia de género?, no, Violencia contra la vida.
Marx decía que la fuerza que mueve la historia, es la lucha de clases. Freud decía que es el instinto sexual, pero Marcuse, añadía que la libido es la búsqueda del placer. Hoy día se podría añadir, que la búsqueda de placer está también en la droga y otras adicciones.
Lo cierto es que hay en el hombre, dentro de él, en su corazón y en su libertad, una gran energía que tiende a crecer y a comprometer todas las fuerzas y experiencias del hombre.
Esa energía, o fuerza (vis en latín) se entiende como búsqueda o amor a la vida o a la muere. El amor a la vida y a todas las cosas que nos hacen crecer, polariza al hombre hacia la búsqueda del bien y nos hace buenos. Al contrario, el amor y la búsqueda de la muerte o de las cosas que nos hacen morir, aunque nos gusten nos hace involucionar y nos lleva poco a poco a la muerte espiritual y psíquica. Podemos elegir.
La raiz de la palabra "violoencia" es “Vis en latín, se traduce como “fuerza”. De aquí se sigue que el problema más importante del hombre hoy, es la violencia, antes que la violencia de género y la droga y la búsqueda de placer y todas las otras formas de amor a la muerte, o a cosas que nos matan, también el aborto, el abandono de los niños y jóvenes y de los viejos, está en el fondo de todo el problema, el amor a la muerte, la lógica de la muerte Es una “lógica”, porque las cosas que nos hacen morir, nos están pareciendo lógicas o derechos nuestros.
Como el aborto, “derecho de la mujer” que ignora el derecho del que está por nacer. Como la ideología de género, según la cual parece que Dios creó dos naturalezas distintas de seres humanos, los varones por un lado y las mujeres por otro. Y no una naturaleza humana con dos géneros varones y mujeres, que se repartieron entre sí las cualidades de la imagen de Dios para poder ser imagen de su naturaleza divina que consiste en amar, complementándose mutuamente los unos a las otras para poder darse y amar.
Hoy es fundamental que la mujer tome conciencia de la dignidad de su naturaleza de imagen de Dios, hecha para amar y dar vida. La mujer es quien recibe, transforma y gesta en sí misma y luego da vida. Como María que conserva en su corazón, meditando y luego da al Salvador del mundo. Lo específico de la mujer, que solo ella lo puede hacer, es saber recibir y contener, gestar y transformar, dar y hacer crecer. Por eso este Evangelio de Talita Kum, es fantástico: “niña, mujer, yo te lo ordeno LEVÁNTATE”.
MI VIEJO...MI ANGEL GUARDIAN
MI VIEJO...MI ÁNGEL GUARDIÁN
El día que este viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas.
Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras que sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame.Cuando eras pequeño(a) para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.
No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello.
Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte mas agradable tu aseo. Acéptame y perdóname. Ya que soy el niño ahora.
Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.
Acuérdate que yo fui quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte y tu educación para enfrentar la vida tan bien como lo haces,son producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti.
Cuando en algún tiempo mientras conversamos me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te burles de mi; tal vez no era importante lo que hablaba y me conformé con que me escuches en ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuanto puedo y cuanto no debo. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.
Cuando me fallen mis piernas por estar cansadas para andar, dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernas.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que con el paso que me adelanto a dar estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.
No te sientas triste o impotente por verme como me ves. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.
De la misma manera como te he acompañado en tu sendero te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.
¡GRACIAS, MI VIEJO, POR TODO LO QUE ME DISTE!
LOS MIEDOS Y LA FE
Hay personas que creen que sentir miedo, es una falta de fe (“si tuviera más fe -dicen- no sentiría miedo”). En realidad, son cosas distintas. No tienen que ver nada entre sí. El miedo no es una culpa nuestra. La falta de fe, puede ser que sí. El miedo es una emoción, que nos conmueve. La fe es un acto de voluntad, es libre, es la respuesta a algo que se conoce y que se acepta y se quiere. Estamos en el campo de la libertad. En el miedo, no. Se puede tener fe y lo mismo sentir miedo. La fe no quita todos nuestros miedos, sino que nos da fuerza confianza para soportarlos. De por sí, el miedo nos impulsa a no hacer aquello que queríamos hacer, o a evitar la causa que nos provoca miedo, aunque sea algo bueno o una obligación nuestra (obrar por miedo). La fe, nos ayuda a hacer lo que queremos o tenemos que hacer, aunque tengamos miedo (obrar con miedo).
Víctor Frankl, dice que el hombre normalmente con su inteligencia y creatividad, puede superar todos los obstáculos y encontrar el sentido de todas las cosas de la vida que lo preocupan. Sólo hay tres cosas que no puede superar o encontrarles sentido, y son: la culpa, el dolor y la muerte. Son tres cosas que no podemos arreglar solos. No podemos encontrarle el sentido. Estas tres cosas, pertenecen al sentido último de la vida, que no podemos encontrarlo solos, sin Dios.
La palabra “culpa”, puede tener dos sentidos: responsabilidad, o dolor. Cuando preguntamos “¿Quién tiene la culpa de esto? Estamos diciendo ¿Quién es responsable de esto? Es el sentido legal o jurídico de “culpa”. En cambio cuando digo” me siento “culpable”, o “siento culpa” por lo que hice”, estoy refiriéndome a los sentimientos de miedo, dolor o remordimiento, que siento por haber hecho algo, o porque lo que hice fue descubierto por los demás. Esto es culpa, en “sentido psicológico”. De aquella culpa que es responsabilidad mía, tengo que arrepentirme y reconocerla y prometer no cometerla más. Pero del sentimiento de culpa, tengo que liberarme. No es cristiano, ni viene de Dios. Dios siempre perdona. La fe, me tiene que ayudar a superarlo. Igual que la culpa pasa con el miedo, y el peso que siento por las cosas de Dios. Dios no es una carga pesada, ni puede darme culpa. Dios la perdona, no tengo que angustiarme. El miedo en cambio, suele ser un disfraz de la muerte. Todos sentimos miedo a la muerte, pero como no pensamos en ella o no queremos reconocer ese miedo, lo enmascaramos en todos los miedos de la vida. Digo que no tengo miedo a la muerte, pero tengo miedo a la inseguridad, a la desocupación, a la enfermedad, al dolor, etc. ¿Y yo a qué le tengo miedo?
Acá está el sentido profundo de la fe. FE es creerle a Dios, tener confianza porque lo amo y sé que Él me ama. Sólo el amor es digno de fe.
viernes, 19 de junio de 2015
UNA INVITACION A LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
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Laudato si': una invitación a la unidad de los cristianos
El representante de la Iglesia ortodoxa indica que existe ya comunión de los cristianos en el martirio, y también debería haberla en defender el evangelio de la creación
Vatican City, (ZENIT.org) Rocío Lancho García | 1959 hits
La encíclica del papa Francisco es un llamamiento a la unidad, la unidad en la oración por el medio ambiente, en el mismo Evangelio de la creación, en la conversión de nuestros corazones y nuestros estilos de vida para respetar y amar a todos y todo lo que nos ha dado Dios. Son palabras del metropolitano John Zizioulas, en representación del patriarcado ecuménico y de la Iglesia ortodoxa, quien ha reflexionado sobre el ecumenismo en relación con la encíclica del Santo Padre presentada este jueves, Laudato si’.
Durante su intervención en la rueda de prensa de presentación del documento pontificio, ha querido recordar que 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios publicó una encíclica advirtiendo “de la seriedad de la cuestión ecológica y de sus implicaciones teológicas y espirituales”. En ese mismo año se propuso dedicar el 1 de septiembre de cada año a rezar por el medio ambiente. Según el calendario ortodoxo, ese es el primer día del año eclesiástico. Por ello, el metropolitano se ha preguntado si este día no podría convertirse en una fecha de oración por ese tema para todos los cristianos, marcando así “un nuevo paso para el acercamiento entre todos”.
El metropolitano también ha afirmado que ve en Laudato si’ una importante dimensión ecuménica “que plantea a todos los cristianos divididos una tarea común que deben enfrentar juntos”. Vivimos en una época --ha explicado-- con problemas existenciales fundamentales que superan nuestras divisiones tradicionales y las relativizan casi hasta el punto de la extinción.
De este modo, ha invitado a pensar sobre lo que está sucediendo en Oriente Medio. ¿Los que persiguen a los cristianos les preguntan a qué iglesia o a qué confesión pertenecen?, se ha preguntado. “La unidad de los cristianos en estos casos se realiza por la persecución y la sangre: es un ecumenismo del martirio”, ha subrayado el metropolitano.
Igualmente sucede con la amenaza que representa para nosotros la crisis ecológica, “trasciende nuestras divisiones tradicionales”. Por ello, ha explicado que “el peligro que enfrenta nuestra casa común, el planeta en que vivimos, está descrito en la encíclica de una forma que no deja dudas sobre el riesgo existencial al que nos enfrentamos”. El metropolitano ha advertido que este riesgo es común a todos nosotros, independientemente de nuestras identidades eclesiales o confesionales. Por tanto, también debe ser común “nuestro esfuerzo para evitar las consecuencias catastróficas de la situación actual”.
El representante ortodoxo ha subrayado que la Iglesia debe ahora introducir en su enseñanza sobre el pecado, el pecado contra el medio ambiente, el pecado ecológico.
LA SEMILLA QUE GERMINA Y EL GRANO DE MOSTAZA
Las parábolas del Evangelio siempre son muy útiles, para comprender nuestra vida. En este caso para comprender, qué significa el Reino de Dios en este mundo. Esta vez nos hablan de la germinación y del crecimiento. La semilla crece como el Reino de Dios en ese mundo que crece hacia la Vida eterna. Esa es la dirección. No es para esperar la muerte y que nos vayamos al cielo. Ni es sólo para esperar lo que va a venir en la otra vida.Es el crecimiento.
Las dos parábolas, las quiero explicar desde el tema del “Corazón del hombre”. El otro día celebramos la fiesta del Sagrado Corazón. El corazón, es el “centro de la persona”, la semilla enterrada, desde la que nacen y creen nuestras obras buenas o malas.
Los antiguos, consideraban el corazón, como el órgano de la sabiduría y de la inteligencia. Los egipcios por ejemplo, enterraban la momia junto con el corazón embalsamado. La momia de Tutank Amón, está enterrada en su tumba en el valle de los reyes, pero el corazón embalsamado está en el museo del Cairo, en un cofre de oro. Siempre se daba preeminencia al corazón, por ser la sede de la bondad o la maldad, el lugar donde el hombre reflexiona, piensa y decide. Donde se decide la orientación de la persona en la vida, la Opción Fundamental.
También pascal, decía: “el corazón tiene razones, que la razón no entiende”.
El hombre crece desde su centro, hacia el fin: es decir orientándose hacia los valores del bien o de la vida o bien lo contrario, involuciona hacia el mal y el narcisismo. Por supuesto en la vida del hombre hay idas y vueltas. Avances y retrocesos, levantadas y caías, pero en la vida hay una orientación que predomina y nos salva, o nos condena.
Por eso Jesús dice que no es lo que entra en el hombre lo que salva o lo condena, sino lo que sale del Corazón.
Recordemos que el hombre se hace “persona, si en nuestro corazón “per-sonat” (resuena ”la Voz de Cristo que nos llama a ser persona en Él. Y si de ese nuestro corazón sale la voz que resuena en los oídos de nuestros hermanos, para llamarlos a la misericordia y al amor. El hombre es una persona, en cuanto que es un “Ser-en-relación”, ser persona se basa únicamente en el concepto de “relación.
La semilla que crece. El grano de mostaza que cobija.
“Vengan a Mí, los que están afligidos y agobiados”. “Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”.
Los antiguos, consideraban el corazón, como el órgano de la sabiduría y de la inteligencia. Los egipcios por ejemplo, enterraban la momia junto con el corazón embalsamado. La momia de Tutank Amón, está enterrada en su tumba en el valle de los reyes, pero el corazón embalsamado está en el museo del Cairo, en un cofre de oro. Siempre se daba preeminencia al corazón, por ser la sede de la bondad o la maldad, el lugar donde el hombre reflexiona, piensa y decide. Donde se decide la orientación de la persona en la vida, la Opción Fundamental.
También pascal, decía: “el corazón tiene razones, que la razón no entiende”.
El hombre crece desde su centro, hacia el fin: es decir orientándose hacia los valores del bien o de la vida o bien lo contrario, involuciona hacia el mal y el narcisismo. Por supuesto en la vida del hombre hay idas y vueltas. Avances y retrocesos, levantadas y caías, pero en la vida hay una orientación que predomina y nos salva, o nos condena.
Por eso Jesús dice que no es lo que entra en el hombre lo que salva o lo condena, sino lo que sale del Corazón.
Recordemos que el hombre se hace “persona, si en nuestro corazón “per-sonat” (resuena ”la Voz de Cristo que nos llama a ser persona en Él. Y si de ese nuestro corazón sale la voz que resuena en los oídos de nuestros hermanos, para llamarlos a la misericordia y al amor. El hombre es una persona, en cuanto que es un “Ser-en-relación”, ser persona se basa únicamente en el concepto de “relación.
La semilla que crece. El grano de mostaza que cobija.
“Vengan a Mí, los que están afligidos y agobiados”. “Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”.
viernes, 12 de junio de 2015
EL CUERPO DE CRISTO - REFLEXIONES
Insisto en que esto, son reflexiones mías y no una enseñanza, ni una homilía. Yo las comparto con Uds., como una charla de amigos. Porque el otro día un sacerdote me decía que había leído alguna cosa de estas y que le gustaba, pero que no eran muy ortodoxas. ¡Menos mal, pensé yo! No escribo para enseñar una clase de teología y no me preocupo de la ortodoxia (quiere decir, que todo sea igual que lo que enseña la doctrina del Magisterio de la Iglesia). Yo escribo para la gente. Yo no digo nada contra el dogma y si digo algo que está un poco más afuera (no en contra), lo digo. Digo que es opinión mía y que no enseño nada. Estamos dentro de lo que dice San Juan Pablo II, que se puede reflexionar y tener opiniones teológicas personales, pero no enseñarlas dogmáticamente.
Bueno. Todo esto, viene porque la Eucaristía, nos da mucho que pensar. Es el centro y la cumbre de nuestro culto cristiano. Está bien. Pero nos sólo eso. Jesús toma el pan y nos dice: “esto es mi Cuerpo, coman”. El Cuerpo de Cristo es nuestro alimento. El alimentó, cuando lo comemos, se transforma en nuestro cuerpo. Este alimento, NO. No lo transformamos en nuestro cuerpo sino que nos transforma él, en el Cuerpo de Cristo. ”No me asimilan Uds. a Mí, sino que Yo, los asimilo a Uds. Y los cambio en Mí” (S. Agustín).
Por eso, cuando hablamos de que Jesús está escondido en el sagrario, vamos con cuidado. No creo que se esconda en ningún lado. Cuando San Pablo habla de nuestra vida “está escondida con Cristo en Dios, habla de la vida interior y no de la Eucaristía. Porque también dice San Pablo: “Uds. son el Cuerpo de Cristo.
En definitiva, Eucaristía, es culto, sacrificio y memorial, pero también es NUEVA ALIANZA de Dios con el Pueblo. Esto es COMUNIÓN. No podemos comulgar con la Eucaristía (hostia consagrada), si no estamos en comunión con nuestros hermanos, porque el Cuerpo de Cristo, somos todos nosotros, con Él.
Ahora saquen Uds. Las conclusiones que quieran. La Eucaristía no la tenemos sólo en la Misa en la que participamos en la iglesia. Sino también en otras partes. Piensen ¿Dónde celebro yo mi Misa cotidiana? La del Sacrificio de mi vida diaria. ¿Cuál es mi culto personal a Dios. ¿dónde está para mí, el Cuerpo de Cristo (sacramento en sentido amplio?)
Da mucho para pensar y si podemos, hacer algún vez una visita al Sagrario ¡muy bueno! Otra pregunta más, después del empate: ¿Cómo vivir la Eucaristía de cada día?
Bueno. Está por comenzar River y Olimpo. Adiós.
Bueno. Todo esto, viene porque la Eucaristía, nos da mucho que pensar. Es el centro y la cumbre de nuestro culto cristiano. Está bien. Pero nos sólo eso. Jesús toma el pan y nos dice: “esto es mi Cuerpo, coman”. El Cuerpo de Cristo es nuestro alimento. El alimentó, cuando lo comemos, se transforma en nuestro cuerpo. Este alimento, NO. No lo transformamos en nuestro cuerpo sino que nos transforma él, en el Cuerpo de Cristo. ”No me asimilan Uds. a Mí, sino que Yo, los asimilo a Uds. Y los cambio en Mí” (S. Agustín).
Por eso, cuando hablamos de que Jesús está escondido en el sagrario, vamos con cuidado. No creo que se esconda en ningún lado. Cuando San Pablo habla de nuestra vida “está escondida con Cristo en Dios, habla de la vida interior y no de la Eucaristía. Porque también dice San Pablo: “Uds. son el Cuerpo de Cristo.
En definitiva, Eucaristía, es culto, sacrificio y memorial, pero también es NUEVA ALIANZA de Dios con el Pueblo. Esto es COMUNIÓN. No podemos comulgar con la Eucaristía (hostia consagrada), si no estamos en comunión con nuestros hermanos, porque el Cuerpo de Cristo, somos todos nosotros, con Él.
Ahora saquen Uds. Las conclusiones que quieran. La Eucaristía no la tenemos sólo en la Misa en la que participamos en la iglesia. Sino también en otras partes. Piensen ¿Dónde celebro yo mi Misa cotidiana? La del Sacrificio de mi vida diaria. ¿Cuál es mi culto personal a Dios. ¿dónde está para mí, el Cuerpo de Cristo (sacramento en sentido amplio?)
Da mucho para pensar y si podemos, hacer algún vez una visita al Sagrario ¡muy bueno! Otra pregunta más, después del empate: ¿Cómo vivir la Eucaristía de cada día?
Bueno. Está por comenzar River y Olimpo. Adiós.
sábado, 6 de junio de 2015
lunes, 1 de junio de 2015
LA TRINIDAD COMO HISTORIA
Nadie puede mirar el sol de frente sin tener que cerrar enseguida los ojos o apartar la mirada. Pero nadie puede ver ninguna cosa, que no está iluminada por el sol.
Lo mismo pasa con Dios. No lo podemos mirar a la cara para tratar de entenderlo. Pero no podemos entender nada, que no está iluminado por Él.
Esto vale para este domingo de la Trinidad, si queremos entender por qué la Trinidad es nuestro Dios, el que ilumina nuestra vida.
Como no lo podemos entender a Dios directamente, muchas veces nos sirven los símbolos. A mí me gusta un símbolo, que aparece en el Evangelio de San Juan y también en los escritos de los santos, por ejemplo en Las Moradas de Santa Teresa. Es el símbolo de la Casa, Dios es nuestra casa. Nadie puede vivir, sin tener una casa, al menos como punto de referencia y orientación. Dicen los judíos que toda nuestra vida, es un volver a Casa. En una novela del danés Jorgensen, se lee que el hombre moderno se parece a aquel que había salido de su casa y perdió la llave. Ya no podía volver a ella. Qué tragedia, quedar sin casa, sin un lugar en el mundo.
Nosotros al nacer perdimos el paraíso terrenal, nuestra seguridad y fuimos arrojados al mundo. Estamos arrojados en este mundo donde somos un “ser-para-la-muerte” (dicen los filósofos existencialistas, y queremos volver a Casa. Como el hijo pródigo, nuestra casa es el abrazo el Padre. “En la Casa de mi Padre hoy muchas habitaciones. Voy a prepararles un lugar, para que donde Yo estoy, estén también Uds., dice el Señor.
Pero esta Casa no está vacía, está el Padre y también el Hijo que procede del Padre, porque es aquel a quien Dios ama y está también el Espíritu Santo, que procede de los dos, porque es el amor del Padre y del Hijo. Dios es Familia!.
El Espíritu, se une a nuestro espíritu, porque Dios nos ama y nos hace hijos suyos. Lo podemos llamar Abbá Padre. Ahora entendemos cual es nuestro camino en el mundo, en esta vida. Fuimos arrojados a esta vida en el mundo, pero no estamos abandonados. Él está con nosotros todos los días de nuestra vida hasta el fin el mundo.
Ahora entenderemos el dinamismo de la Trinidad en la historia y en nuestra historia. Dios mandó al Hijo para salvarnos y el Hijo nos comunicó su Espíritu. Ahora debemos desandar el camino, hacia Dios. El Espíritu nos conduce al Hijo y el Hijo al Padre.
No miremos al Sol, porque no podremos entender a Dios. Mirémonos a nosotros mismos y en nosotros lo descubriremos a Él.
Lo mismo pasa con Dios. No lo podemos mirar a la cara para tratar de entenderlo. Pero no podemos entender nada, que no está iluminado por Él.
Esto vale para este domingo de la Trinidad, si queremos entender por qué la Trinidad es nuestro Dios, el que ilumina nuestra vida.
Como no lo podemos entender a Dios directamente, muchas veces nos sirven los símbolos. A mí me gusta un símbolo, que aparece en el Evangelio de San Juan y también en los escritos de los santos, por ejemplo en Las Moradas de Santa Teresa. Es el símbolo de la Casa, Dios es nuestra casa. Nadie puede vivir, sin tener una casa, al menos como punto de referencia y orientación. Dicen los judíos que toda nuestra vida, es un volver a Casa. En una novela del danés Jorgensen, se lee que el hombre moderno se parece a aquel que había salido de su casa y perdió la llave. Ya no podía volver a ella. Qué tragedia, quedar sin casa, sin un lugar en el mundo.
Nosotros al nacer perdimos el paraíso terrenal, nuestra seguridad y fuimos arrojados al mundo. Estamos arrojados en este mundo donde somos un “ser-para-la-muerte” (dicen los filósofos existencialistas, y queremos volver a Casa. Como el hijo pródigo, nuestra casa es el abrazo el Padre. “En la Casa de mi Padre hoy muchas habitaciones. Voy a prepararles un lugar, para que donde Yo estoy, estén también Uds., dice el Señor.
Pero esta Casa no está vacía, está el Padre y también el Hijo que procede del Padre, porque es aquel a quien Dios ama y está también el Espíritu Santo, que procede de los dos, porque es el amor del Padre y del Hijo. Dios es Familia!.
El Espíritu, se une a nuestro espíritu, porque Dios nos ama y nos hace hijos suyos. Lo podemos llamar Abbá Padre. Ahora entendemos cual es nuestro camino en el mundo, en esta vida. Fuimos arrojados a esta vida en el mundo, pero no estamos abandonados. Él está con nosotros todos los días de nuestra vida hasta el fin el mundo.
Ahora entenderemos el dinamismo de la Trinidad en la historia y en nuestra historia. Dios mandó al Hijo para salvarnos y el Hijo nos comunicó su Espíritu. Ahora debemos desandar el camino, hacia Dios. El Espíritu nos conduce al Hijo y el Hijo al Padre.
No miremos al Sol, porque no podremos entender a Dios. Mirémonos a nosotros mismos y en nosotros lo descubriremos a Él.
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