viernes, 17 de abril de 2015

QUIEN SOY HOY


La vejez
Hoy tengo 78 años. Contrariamente a lo que muchos sienten con su edad, yo estoy contento, orgulloso y feliz con la mía. Entiendo mi vida como un camino, un movimiento o un viaje hacia Dios. Él es el que me lleva - a veces “por oscuras quebradas”- o por lugares por donde ya no hay sendero y me siento seguro.
Amigos
Hace tiempo, meditaba sobre un pensamiento, que no recuerdo donde lo leí, pero que me enseñó algo muy importante: el hombre cuando es chico no tiene ningún problema para hacerse de nuevos amigos. Dos niños se encuentran y al rato ya está jugando juntos y comparten su vida. Pero cuanto más envejece, se va quedando más solo y separado de todos: “éste ha muerto para mí, el otro se ha ido, no es más mi amigo”, “no quiero verlo más”, “no nos tratamos”… Y así llega al momento de la muerte y se encuentra completamente solo. A mí gracias a Dios no me pasa eso. Tengo ahora muchos amigos que fui encontrando a lo largo de la vida, muchos amigos que Dios me dio. Y si ofendí o herí a alguno, le pido perdón. 
Mi historia
A esta edad, creo que ya son más los amigos que tengo en la Casa del Padre. Allá me esperan mis padres y mis hermanos. También Edmundo que me ayudó en otra época. Pero felizmente todavía son muchos los amigos que quedan y los nuevos, con lo que me puedo sentir cada vez más comunicado, por este medio. Es probable que tengan razón, los que protestan contra la tecnología y la robotización. Pero indudablemente ¡cuántos beneficios nos trae si la usamos bien! El capitalismo, no, eso es otra cosa. Pero ahora, no hablo de eso.
Soy un ser histórico y gradual
Mi objetivo y el fin de mi vida, es ser persona, cristiano, salesiano y sacerdote en plenitud. Cuando estudiaba Moral en Roma, en medio de las polémicas sobre el control de la natalidad y la homosexualidad, descubrí el secreto de la ley moral de Jesús. Es ley natural, porque está en nuestra conciencia y en nuestra naturaleza racional. No es por tanto una ley metafísica e inmutable, como la ley eterna ni como las leyes de la naturaleza física, pero sí es divina y comunicada por Dios en nuestra creación a su imagen. Expresa, valores que son en parte culturales, pero siempre objetivos. Fundamentalmente, es de experiencia y conquista gradual e histórica. Estoy de acuerdo con todos los que me discutirán esto y sé que no se lo puede explicar en pocas palabras, pero los invito a reflexionarlo incluso desde la Suma y a confesar cada uno, lo vivido. Pero entonces “quién soy” o más bien ¿“quién quiero llegar a ser”? Aquí me gustaría pedirle que hable por mí, a mi amigo Pablo: “No vivo yo, es Cristo quien vive en mí”. ¡Claro, para esto, me falta!... ¡Esta es mi gran falta! ¿Qué puedo hacer?: “practicando la verdad por medio de la caridad, crecer hacia Cristo que es mi Cabeza”. Claro que “descubro en mí dos leyes contrarias que me tiran en direcciones opuestas”. ¿Qué puedo hacer? “Gracias a Jesús que me da su Ley que es la Gracia de su Espíritu!”
Estos son los sentimientos con que comienzo estos 78 años. Agradezco a Dios, a quien antes vivenciaba sólo como Padre y hora también poco a poco, como Jesús-amigo-hermano y como Espíritu. Agradezco a mis padres y hermanos por todo lo que me dieron. Agradezco a Don Bosco y a todos los que me enseñaron a conocerlo y vivirlo también en esta última etapa de mi vida, dando todo lo que mis hermanos necesiten y yo pueda. Le pido a Jesús hoy, que me ayude a prepararme a su encuentro y a superar el miedo a la muerte y a la enfermedad. A veces quisiera escribir algo sobre esto que estoy viviendo en en esta etapa de enfermedad y vejez. Edmundo me alentaba a ello y María Patricia también. Se los agradezco. Así Dios me ayude. Gracias a todos los que me saludaron y rezaron por mí en este día.

martes, 14 de abril de 2015

DON JAIME Y FRANCISCO

Leonardo Boff: “Don Jaime y Francisco" (Extractos):
Pasó por Buenos Aires y habló ante un apiñamiento de gente que lo escuchó en un silencio sólo interrumpido por estampidas de gestos de respaldo a sus reflexiones. El cura franciscano y brasileño deslizó sus convicciones en favor de la dignidad de la vida desde el inmenso humanismo que lo define.
Por CARLOS TORRENGO | carlostorrengo@hotmail.com
- La palabra "malestar" emerge en sus reflexiones cada vez con más centralidad a la hora de definir la situación promedio del mundo emocional, situación personal, de cientos de millones de seres a lo largo del planeta. ¿Por dónde comienza ese malestar?
- Pensemos desde un punto de malestar: la idea de progreso individual y en comunidad. A los millones y millones de seres hundidos en la pobreza, la marginación, la injusticia, se suman millones y millones de seres cuyas existencias penden de trabajos precarios, cotidianidades de creciente baja de calidad de soluciones a problemas que les impiden vivir con un mínimo de dignidad, explotación, prácticas impunes por parte del poder en cualquiera de sus formas, etc.
- ¿Malestar es la palabra que definirá este tiempo?
- Una de ellas, en todo caso. Porque como contrapartida, la gente, la sociedad inmersa en ese malestar, irritación, se defiende. Se junta, sale a la calle, protesta, reclama, denuncia, está en creciente alerta, busca que la escuchen… dialoga entre sí.
- Aceptado el valor del término "malestar" para encuadrar mucho del presente y aceptado que define un legítimo estado de ánimo, ¿qué palabra sintetiza lo que se busca desde ese "malestar"? Hay pensadores que sostienen, por caso, que la palabra justicia está involucrada en ese trámite, pero ya no alcanza…
- Humanidad. Esa es la palabra… la razón: humanidad. Recuperar humanidad, porque lo humano es lo que nos define. Se puede ser humano sin matarnos, sin explotarnos entre nosotros, sin degradar al otro… La humanidad no puede ser millones de seres sin futuro, sin poder construir una idea de futuro, millones de seres "descartables" para el sistema. No. Eso no es humanidad. Eso es de todo, menos humanidad… El sentido de la vida no puede desarrollarse sin que el otro importe.
- ¿Cómo anda Francisco?
- Bien, bien… Bien el jesuita, bien.
- Dicen que hay tres cosas que no sabe un papa: cuánta plata tienen los salesianos, muy trabajadores; cuántas órdenes religiosas hay, y qué piensa un jesuita. En tren de ironía: ¿con Francisco se reveló qué piensa un jesuita?
- ¡Ah, yo no soy papa, así que sé cómo piensan los jesuitas! Gente muy bien formada intelectualmente, firmes de convicciones, gente de biblioteca, de horas de lecturas y más lecturas…
- En la Feria del Libro de hace dos años dijo que en términos de carácter, gestión, no se puede ser ciertas cosas. Blando, entre otras. ¿Francisco no es esas "ciertas cosas"?
- No, claro. No es blando ante los problemas que heredó como papa. Yo he dicho, siempre con la ligereza que implica apelar al humor para tratar ricamente cuestiones de importancia, que El Vaticano no es un lugar conveniente para un franciscano. ¿Por qué? Y… somos bonachones, nos cuesta ponernos…
- ¿Agrios?
- Agrios…pero los jesuitas agarran siempre…
- ¿La sartén por el mango?
- Y sí, sí…
- En esa Feria del Libro habló. e incluso lo hizo para este diario, de Jaime de Nevares. ¿Qué seguirá siendo en proyección su paso por la historia?
- Coraje. Honor. Yo he estado en Neuquén. He visto cómo entró su vida en esos parajes, desiertos, cerros… ese ir con el Evangelio, en defensa de la vida, en días de oscuridad total para la vida, para la justicia… ¡Había que ser don Jaime, ¿eh?..!
> Una historia…
Tiene 77 años. También una melena y barba tan blancas, que quizá tengan genética bíblica. Y parece haber superado problemas de salud que en su momento le condicionaron con algún rigor lo que más le agrada como sacerdote de la Teología de la Liberación: estar con la gente. Mano a mano. Ahí, donde hay dolor. Donde abunda la injusticia. Hablarles a los demás sin dogmas. Ayudarlos. Blandir las causas de sus sufrimientos y denunciarlas.
Semanas atrás, Leonardo Boff se robó el Foro por la Emancipación y la Igualdad, realizado en el Teatro Cervantes de Buenos Aires.
Sólida formación intelectual. Lector incansable de Jorge Luis Borges, Ernst Bloch, Max Weber. Conocedor a fondo de los más y los menos que brindan perfil y contenido a El Vaticano, donde hasta Francisco I -a quien trató por primera vez en 1972- siempre sumó más desprecios que simpatías.
Recientemente, ante el malestar existente en Brasil para con el conjunto del sistema institucional y el poder económico, Leonardo Boff escribió, en el marco de una nota para un medio: "Prácticamente no hay aquí persona que no exprese algún tipo de malestar, hasta rabia y, en el límite, odio. Quien conoce un poco el discurso psicoanalítico, no se admira. Sabe que en el ser humano actúan al mismo tiempo dos fuerzas: la de la sombra bajo la cual caben todas las decepciones y descontentos ante una situación dada, ya sea la sanidad que no funciona, el transporte de mala calidad, los impuestos altos, la clase política sin escrúpulos ni ligazón orgánica con los electores, la corrupción descarada que supone millones de dólares, cosa que escandaliza, revuelve y exige castigos rigurosos. Pero también está la fuerza de la luz que representa todo lo que hay de bueno en el ser humano: el amor, la comprensión, la amistad, el sentimiento de solidaridad en un accidente de carretera, la cooperación al asociarse a una ong que hace su trabajo coherente de rescate de los derechos humanos y la dignidad de los más invisibles".

LA REVOLUCION DE LA ESPERANZA



Ana María Díaz reflexiona sobre el legado de Pierre Teilhard de Chardin, paleontólogo y místico, al cumplirse sesenta años de su muerte. En un mundo en el que aún subsisten el fundamentalismo y la intolerancia, los escritos de Teilhard alientan la esperanza de evolucionar hacia una espiritualidad universal, hacia un nivel superior de conciencia.

En octubre de 1975, una asamblea de líderes espirituales leyó en las Naciones Unidas una declaración que en unos de sus párrafos decía lo siguiente:
“…Las crisis de nuestro tiempo están desafiando a las religiones del mundo a que liberen una fuerza espiritual nueva, por encima de toda frontera religiosa, cultural y nacional, al encuentro de una nueva conciencia de la unidad de la comunidad humana, a fin de crear con ello una dinámica espiritual que pueda solucionar los problemas mundiales… Nosotros afirmamos la necesidad de una nueva espiritualidad, despojada de toda insularidad y orientada a una conciencia planetaria”.
Hoy, cuarenta años después, podríamos hacer esta misma declaración con mayor ardor, urgencia y aflicción. Sin embargo, al pesimismo que nos invade a ratos podemos contraponer hechos innegables. Hoy se cumplen sesenta años de la muerte de Pierre Teilhard de Chardin, científico y sacerdote jesuita, paleontólogo y místico, buscador apasionado de las huellas de la evolución humana en la historia pasada, y profundo creyente en la finalidad expansiva del cosmos y de la humanidad en el futuro. Él mismo decía que la esperanza es necesaria para que la felicidad sea completa, y contribuyó como nadie a expandir nuestra esperanza.
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En 1975 la escritora norteamericana Marilyn Ferguson recibió el encargo de hacer una investigación sobre la renovación de la ciencia, la cultura, el pensamiento, etc, que se estaba produciendo en el mundo. Para ese efecto se planteó entrevistar a 210 líderes mundiales de la renovación en el mundo, en diversos ámbitos. Entre sus entrevistados están los hombres y mujeres que han modelado el mundo actual. Una de las preguntas de la entrevista fue quiénes habían influido su pensamiento y su vocación. Lejos, el autor más nombrado fue Pierre Teilhard de Chardin.
El verano en que cumplí trece años leí por primera vez “El Medio divino”, el corazón de la obra de Teilhard de Chardin, sin saber lo que estaba haciendo; sin saber que leía a un autor que había sido perseguido y prohibido por la Iglesia; sin saber el enorme impacto que tendría en mi vida, sin saber que ese libro y su autor me podrían, con el tiempo, en el corazón de la renovación que el mundo ha vivido los últimas cinco o seis décadas. Hoy quiero celebrar su vida, su lucha y su legado como padre de un tiempo nuevo, que va mucho más allá del mérito que se le suele atribuir, cual es el de gestar una manera radical de mirar a la ciencia y la fe cristiana juntas.
En 1987 el teólogo y cardenal Ratzinger, en sus Principios de Teología Católica, admitió que uno de los principales documentos del Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, fue permeado por el pensamiento del jesuita francés. La Gaudium et Spes es el documento más largo de toda la historia conciliar de la Iglesia, siendo la primera vez que un documento del magisterio extraordinario habla sobre los aspectos directamente temporales de la vida cristiana. Nunca se había hablado tan directamente del hombre enfrentado con los problemas de su vida en la tierra. También es nuevo el método que sigue el documento: en vez de partir de los datos de la fe, se apoya en una descripción de la condición humana en el mundo de hoy. Por consiguiente, una lectura empírica y luego una teológica. Una verdadera revolución epistemológica, exegética y espiritual.
Víctor Hugo decía que ni el ejército más poderoso puede contra una idea a la que le llegó su tiempo. Lentamente, pero sin pausa, nuestra espiritualidad va saliendo de las claves premodernas. No hay motivos para perder la esperanza. Solo necesitamos renovar nuestra confianza en las miradas nuevas que nos regalan los tiempos actuales, y como decía el mismo Teilhard, tal vez a ratos con “menos frescor y exuberancia expresiva, pero siempre con el mismo asombro y la misma pasión”.

domingo, 12 de abril de 2015

DOMINGO DE LA MISERICORDIA


La misericordia, era un sentimiento casi desconocido en el mundo antiguo, donde los padres mataban a los hijos deformes y el pueblo gozaba viendo morir a los gladiadores. Era una sociedad sádica y enferma de sed de sangre. La característica del hombre “fuerte”, era la crueldad y para eso se entrenaban desde niños. No había piedad para con el pobre o el esclavo. Quizás, en algunos aspectos hoy estamos volviendo a eso.
Por eso el mensaje de Jesús sobre la misericordia es sencillamente celestial. Viene del Corazón de Dos, que tanto amó a los hombres, que les dio a su Hijo único para salvarlos y no condenar a nadie. Pero lamentablemente, aunque parezca mentira, los cristianos todavía no terminamos de creernos este mensaje. O tal vez lo creemos en teoría, pero no lo vivimos en la realidad de nuestra vida. ¿Será que nos hacemos un Dios semejante a nosotros, a nuestra imagen y semejanza? Si somos vengativos, Dos será el “justiciero” incapaz de perdonar. Si somos rencorosos, Dios es aquel que castiga. Y así sucesivamente. No podemos entender, que Dios es “corazón para la miseria” (“miseri-cordia”, “miseri-cordioso”) y que Dios es Amor, en su esencia.
Todo esto se nota después en la Confesión. No hace mucho presentábamos una guía para la confesión, que prestaba más atención a las situaciones y actitudes internas, que a los actos concretos y puntuales. La confesión debería ser un dialogo liberador. Una conversación con el Señor que nos ama y nos perdona. Un encuentro de amor con un Amigo. Pero no es así. Normalmente los presupuestos de que parte la confesión de muchos cristianos, son una comprensión de la Religión como “carga o peso” y fuertes sentimientos de “culpa y miedo”.
Nos pesan las cosas de la Iglesia y de Dios. Nos resultan cargas pesadas y a veces insoportables, pero que generan muchos sentimientos de culpa cuando no los cumplimos. Por otro lado, el miedo a Dios y a sus castigos. El miedo al juicio y la condena del pecado. El Dios de la misericordia, que ama a los hombres y no castiga, es decir el Dios que anuncia el Evangelio, ya no existe. Cede el lugar a este dios sombrío y severo, que no tiene corazón y no comprende nuestra miseria. ESTE NO ES EL DIOS QUE ANUNCIA JESÚS, ¡EL EVANGELIO DE LA BUENA NOTICIA!
Nuestra religión es una alianza de amistad con el Dios de Jesús. No es un código riguroso y legalista de preceptos y mandamientos. Y respecto a nuestras culpas, comprendamos de una vez. Que SÓLO SOMOS RESPONSABLES DE NUESTROS ACTOS VOLUNTARIOS. Es decir, de lo que hacemos libremente, a sabiendas.
El Papa ha declarado ese año, EL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA. Que el Señor nos bendiga y acompañe. Tengamos fe en el Amor. Sólo el Amor es digno de fe.

DOMINGO DE PASCUA

domingo, 5 de abril de 2015

PASCUA Y VIDA NUEVA (rom.6,1-11)

MUY QUERIDOS AMIGOS Y HERMANOS:
¡¡¡FELICES PASCUAS!!!
Pascua es la celebración de una vida nueva para nosotros.
Por el Bautismo fuimos incorporados a Cristo, primero en su muerte y luego en su resurrección, para que los que morimos con Cristo también vivamos con Él. Por lo tanto, si estamos crucificados con Cristo, estamos viviendo una vida nueva con Él.. Entonces, considerémonos muertos al pecado y vivos con Cristo.