martes, 1 de septiembre de 2015
LAS CRISIS DE FE Y EL ACTO DE FE PURA
Yo soy el pan de vida. Mi Cuerpo es verdadera comida. La voluntad del Padre es que el que cree en Mí, tenga la vida eterna. Nadie puede venir a Mí, si no lo atrae el Padre que me envió. El Pan de vida, es mi carne por la vida del mundo. La carne no sirve de nada, el Espíritu es el que da vida. Mis Palabras son Espíritu y vida. Muchos discípulos dijeron: este discurso es muy duro ¿quién puede escucharlo? Muchos se alejaron de Él y lo dejaron. ¿También Uds. quieren irse? Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Recordemos algunas de estas palabras y otras, que tal vez conocemos nosotros solos, que parecen contradictorias y difíciles de escuchar.
Muchos discípulos iban a buscar a Jesús, no por haber visto los signos de fe, sino por haber comido; querían hacerlo rey. Muchos dudaban con respecto al pan de vida bajado del cielo: “Moisés nos dio el pan en el desierto y todos murieron, ¿cómo puede decir éste, mi pan es la vida eterna? ¿Cómo puede ser un pan que da la resurrección? ¿Cómo puede decir “el que me come vivirá para siempre”? Pero especialmente ¿cómo `puede decir, el que come mi carne y bebe mi sangre, vivirá para siempre?”
Hay muchos que se creen, que por tener dudas de fe, ya perdieron la fe. Hay otros que porque no cumplen normas de culto, ya está en pecado. Aclaremos que no siempre es así. Nosotros somos responsables de nuestros actos voluntarios. Lo demás, no es que nos guste o que lo aceptemos y estemos conformes, sino que cuando es materia de nuestro trabajo espiritual, que no siempre podemos manejar solos, no es “falta o pecado”, sino que es “aquello que nos falta para seguir progresando”, pero sin culpa. No me cansaré de decir esto. Las dudas, no son pecado, sino que nos hacen crecer en la fe. Sólo son pecado, cuando nos separan definitivamente de Dios y lo abandonamos porque no queremos creer. A Pedro, como los otros, les costaba creer, pero allí, sin entender, hace el acto de fe: Nosotros creemos que eres el Santo de Dios. Tú sólo tienes palabras de vida eterna. ¿A quién iremos?
Todos en la vida tenemos crisis: de matrimonio, de sexualidad, de afectos y emociones, crisis psicológicas, crisis de fe, de vida espiritual, etc. Posiblemente en la vida de cada uno se dé una crisis grande de fe, como de otras cosas también, tal vez, una época de crisis. Las crisis son para crecer, pero también pueden destruirnos. Aprovechemos, con fe, sin miedos, sin culpabilidad. La fe pura, se da cuando no entendemos nada de lo que nos dice Dios, o de lo que nos sucede, o por qué nos sucede, pero le creemos a Jesús, aunque no entendamos. Fe no es entender, sino amar. También tenemos por suerte, tal vez conectado con la crisis o como fruto de ella, algo que se llama “la opción fundamental”. Está relacionado con las palabras de Pedro: ¿A quién iremos? Pero ya hablaremos de esto después.
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