La existencia humana puede considrarse desde diversos -puntos de vista y es condición de su naturaleza, el que no se agote desde ninguno. Uno de ellos se basa en la peculiar tensión entre la identidad de su persona y la transformación de sus condiciones concretas. El hombre se caracteriza constantemente como algo nuevo, su situación anímico corporal cambia contínuamente....A pesar de todo sigue siendo la misma persona aquella de que se trata. La diversidad de situaciones no deja abolida la unidad, sino que esta se afirma en aquella...
Tomaremos las fases con gran amplitud distinguiendo las siguentes: el niño, el muchacho, el hombre de edad, el maduro, el viejo, el senil...
Entre las fases que hemos mencionado hay crisis típicas: entre el nivel vital del niño y el muchacho, la crisis de la pubertad. Entre el muchacho y el del mayor de edad, la crisis de la experiencia. Entre el nivel del mayor de edad y el maduro, la crisis de comprensión vital. Entre la del hombre maduro y el anciano, la de desasimiento. Entre la del anciano y el senil, la de haber quedado inerme.
Estas fases son formas auténticas de vida que no se pueden deducir unas de otras. No se puede deducir la fase del muchacho por la del niño, así como no se puede comprender la del niño como preparación para la del muchacho...Cada fase es algo propio...sinembargo está inserta en un conjunto y adquiere sentido solamente cuando se desarrolla con referencia a él.
(ROMANO GUARDINI,LA ACEPTACIÓN DE Sí MISMO)
Tomaremos las fases con gran amplitud distinguiendo las siguentes: el niño, el muchacho, el hombre de edad, el maduro, el viejo, el senil...
Entre las fases que hemos mencionado hay crisis típicas: entre el nivel vital del niño y el muchacho, la crisis de la pubertad. Entre el muchacho y el del mayor de edad, la crisis de la experiencia. Entre el nivel del mayor de edad y el maduro, la crisis de comprensión vital. Entre la del hombre maduro y el anciano, la de desasimiento. Entre la del anciano y el senil, la de haber quedado inerme.
Estas fases son formas auténticas de vida que no se pueden deducir unas de otras. No se puede deducir la fase del muchacho por la del niño, así como no se puede comprender la del niño como preparación para la del muchacho...Cada fase es algo propio...sinembargo está inserta en un conjunto y adquiere sentido solamente cuando se desarrolla con referencia a él.
(ROMANO GUARDINI,LA ACEPTACIÓN DE Sí MISMO)
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