miércoles, 4 de noviembre de 2015
SANTOS, MUERTOS Y CAMINANTES
En esta época de propaganda electoral, ¿Jesús resultaría elegido si se presentara con su plataforma de “felices los pobres”? ¡Qué lío! Los capitalistas liberales, lo rechazarían. Los populistas, lo aceptarían Otros dirían no se puede subvencionar a los pobres sino darles trabajo: no darles pescado, sino enseñarles a pescar. Otros dirían simplemente: Nada que ver: “el Reino de Dios no es de este mundo”. Claro. el Reino de Jesús no es de este mundo, pero nosotros sí estamos en el mundo. Jesús no pide que Dios nos saque del mundo, sino que nos libre del mal (Jn cap. 17). Entonces la política es un medio para comenzar a instaurar el Reino de Dios que comienza en este mundo y crece hacia la escatología Crece con nosotros y por medio nuestro. De todos modos no podemos desentendernos de los problemas de la gente y predicar un Evangelio o un Reino de Dios del otro mundo, es decir puramente espiritualista, como si fuera el reino de los muertos.
Si yo tuviera que elegir una bienaventuranza, para la plataforma del reino de Dios en esta tierra, elegiría la de los puros de corazón. Sí Claro, la de los pobres de espíritu, las contiene a todas y es la principal. El desprendimiento, es lo que más nos y ayuda a progresar en el camino del reino. La de la paz es la que más necesitamos, aunque no sabemos ser pacientes ni pacíficos y queremos una paz burguesa y un desprendimiento en que no nos falte nada. Pero ¿la de los puros? ¿La pureza no es un mensaje de la edad media, o de las monjitas de clausura? “Los puros de corazón, verán a Dios”, dice Jesús. Se trata de la contemplación. No es la pureza legal o biológica. Es la mirada puesta en Dios, la contemplación, el puro de corazón, el que está desprendido de los ídolos de barro, ve a Dios. De nuevo el tema de la contemplación en la acción o en la historia, Dios acontece en nuestra vida y los contemplativos lo descubren. Los desprendidos incluso de bienes y dones espirituales que piden y piden,y los que no lo dejan hablar a Dios y mostrarles lo que Él quiere hacer en nuestra vida, pase lo que pase en el camino al Reino. Este es el programa de la santidad cristiana
¿Y los muertos? para el cristiano no hay muerte, sino resucitados. Después de que Jesús resucitó, todos resucitamos. No somos ni budistas, que esperan una reencarnación, ni espiritistas que quieren comunicarse con los espçiritus. Somos simplemente de Jesús y esperamos la resurrección. Por eso somos caminantes, vamos hacia Cristo, hacia Dios, hacia la vida eterna en su abrazo eterno y el encuentro definitivo con Él. Verlo totalmente, cara a cara, como Él es y estar con Él. Los puros, verán a Dios. Mientras caminamos, seguimos desprendiéndonos y pacificándonos. Nos vamos purificando y en la muerte nos vamos a despender de todo, incluso de nuestra propia vida, esa es la mayor purificación, Después de eso cuando ya le hayamos entregado todo a Él, resucitaremos y entonces... ¡lo veremos!
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