viernes, 19 de junio de 2015

LA SEMILLA QUE GERMINA Y EL GRANO DE MOSTAZA

Las parábolas del Evangelio siempre son muy útiles, para comprender nuestra vida. En este caso para comprender, qué significa el Reino de Dios en este mundo. Esta vez nos hablan de la germinación y del crecimiento. La semilla crece como el Reino de Dios en ese mundo que crece hacia la Vida eterna. Esa es la dirección. No es para esperar la muerte y que nos vayamos al cielo. Ni es sólo para esperar lo que va a venir en la otra vida.Es el crecimiento.
Las dos parábolas, las quiero explicar desde el tema del “Corazón del hombre”. El otro día celebramos la fiesta del Sagrado Corazón. El corazón, es el “centro de la persona”, la semilla enterrada, desde la que nacen y creen nuestras obras buenas o malas.
Los antiguos, consideraban el corazón, como el órgano de la sabiduría y de la inteligencia. Los egipcios por ejemplo, enterraban la momia junto con el corazón embalsamado. La momia de Tutank Amón, está enterrada en su tumba en el valle de los reyes, pero el corazón embalsamado está en el museo del Cairo, en un cofre de oro. Siempre se daba preeminencia al corazón, por ser la sede de la bondad o la maldad, el lugar donde el hombre reflexiona, piensa y decide. Donde se decide la orientación de la persona en la vida, la Opción Fundamental.
También pascal, decía: “el corazón tiene razones, que la razón no entiende”.
El hombre crece desde su centro, hacia el fin: es decir orientándose hacia los valores del bien o de la vida o bien lo contrario, involuciona hacia el mal y el narcisismo. Por supuesto en la vida del hombre hay idas y vueltas. Avances y retrocesos, levantadas y caías, pero en la vida hay una orientación que predomina y nos salva, o nos condena.
Por eso Jesús dice que no es lo que entra en el hombre lo que salva o lo condena, sino lo que sale del Corazón.
Recordemos que el hombre se hace “persona, si en nuestro corazón “per-sonat” (resuena ”la Voz de Cristo que nos llama a ser persona en Él. Y si de ese nuestro corazón sale la voz que resuena en los oídos de nuestros hermanos, para llamarlos a la misericordia y al amor. El hombre es una persona, en cuanto que es un “Ser-en-relación”, ser persona se basa únicamente en el concepto de “relación.
La semilla que crece. El grano de mostaza que cobija.
“Vengan a Mí, los que están afligidos y agobiados”. “Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”.

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