Insisto en que esto, son reflexiones mías y no una enseñanza, ni una homilía. Yo las comparto con Uds., como una charla de amigos. Porque el otro día un sacerdote me decía que había leído alguna cosa de estas y que le gustaba, pero que no eran muy ortodoxas. ¡Menos mal, pensé yo! No escribo para enseñar una clase de teología y no me preocupo de la ortodoxia (quiere decir, que todo sea igual que lo que enseña la doctrina del Magisterio de la Iglesia). Yo escribo para la gente. Yo no digo nada contra el dogma y si digo algo que está un poco más afuera (no en contra), lo digo. Digo que es opinión mía y que no enseño nada. Estamos dentro de lo que dice San Juan Pablo II, que se puede reflexionar y tener opiniones teológicas personales, pero no enseñarlas dogmáticamente.
Bueno. Todo esto, viene porque la Eucaristía, nos da mucho que pensar. Es el centro y la cumbre de nuestro culto cristiano. Está bien. Pero nos sólo eso. Jesús toma el pan y nos dice: “esto es mi Cuerpo, coman”. El Cuerpo de Cristo es nuestro alimento. El alimentó, cuando lo comemos, se transforma en nuestro cuerpo. Este alimento, NO. No lo transformamos en nuestro cuerpo sino que nos transforma él, en el Cuerpo de Cristo. ”No me asimilan Uds. a Mí, sino que Yo, los asimilo a Uds. Y los cambio en Mí” (S. Agustín).
Por eso, cuando hablamos de que Jesús está escondido en el sagrario, vamos con cuidado. No creo que se esconda en ningún lado. Cuando San Pablo habla de nuestra vida “está escondida con Cristo en Dios, habla de la vida interior y no de la Eucaristía. Porque también dice San Pablo: “Uds. son el Cuerpo de Cristo.
En definitiva, Eucaristía, es culto, sacrificio y memorial, pero también es NUEVA ALIANZA de Dios con el Pueblo. Esto es COMUNIÓN. No podemos comulgar con la Eucaristía (hostia consagrada), si no estamos en comunión con nuestros hermanos, porque el Cuerpo de Cristo, somos todos nosotros, con Él.
Ahora saquen Uds. Las conclusiones que quieran. La Eucaristía no la tenemos sólo en la Misa en la que participamos en la iglesia. Sino también en otras partes. Piensen ¿Dónde celebro yo mi Misa cotidiana? La del Sacrificio de mi vida diaria. ¿Cuál es mi culto personal a Dios. ¿dónde está para mí, el Cuerpo de Cristo (sacramento en sentido amplio?)
Da mucho para pensar y si podemos, hacer algún vez una visita al Sagrario ¡muy bueno! Otra pregunta más, después del empate: ¿Cómo vivir la Eucaristía de cada día?
Bueno. Está por comenzar River y Olimpo. Adiós.
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