El Evangelio de hoy, contiene tres escenitas hermosas y dos personajes. Son Dos mujeres. Es cierto que sería un buen tema para hablar sobre la fe (“tu fe te ha salvado”), pero también se presta para hablar de la mujer y específicamente, de la violencia de género. El Evangelio no sólo nos habla de temas espiritualistas, sino que también responde todas muestras preguntas sobre la vida.
Qué lindo que sería poder hacer un you toube, narrando estas tres escenas y proponerlas para la meditación. Sí, la meditación, porque como dice San Ignacio, que de eso entendía un montón, la meditación se puede hacer “imaginando una escena”, por ejemplo, esta del Evangelio y tratando de ver todos los detalles, y considerar que nosotros nos metemos en la escena (como la “Rosa púrpura del Cairo”) y que hablamos con todos los personajes, sobre todo con Jesús. Es la “Meditación de los sentidos, que dice San Ignacio” en los Ejercicios Espirituales. Tenemos entonces, primero a Jairo que pide por su hija. En la segunda la hemorroísa que toca el manto de Jesús y Jesús que siente el poder que sale de él. Finalmente la resurrección de Talita.
Hoy, uno de los problemas más graves es la violencia de género. “Ni una menos, hemos gritado todos, el otro día. Sin embargo, sigue habiendo muertes y violencia contra los mujeres y ataques a su dignidad y trata de mujeres. ¿El problema es el machismo? Sí, el machismo, pero yo creo que más abajo de eso, en el fondo hay otro problema más profundo. Y es la violencia. Violencia de género?, no, Violencia contra la vida.
Marx decía que la fuerza que mueve la historia, es la lucha de clases. Freud decía que es el instinto sexual, pero Marcuse, añadía que la libido es la búsqueda del placer. Hoy día se podría añadir, que la búsqueda de placer está también en la droga y otras adicciones.
Lo cierto es que hay en el hombre, dentro de él, en su corazón y en su libertad, una gran energía que tiende a crecer y a comprometer todas las fuerzas y experiencias del hombre.
Esa energía, o fuerza (vis en latín) se entiende como búsqueda o amor a la vida o a la muere. El amor a la vida y a todas las cosas que nos hacen crecer, polariza al hombre hacia la búsqueda del bien y nos hace buenos. Al contrario, el amor y la búsqueda de la muerte o de las cosas que nos hacen morir, aunque nos gusten nos hace involucionar y nos lleva poco a poco a la muerte espiritual y psíquica. Podemos elegir.
La raiz de la palabra "violoencia" es “Vis en latín, se traduce como “fuerza”. De aquí se sigue que el problema más importante del hombre hoy, es la violencia, antes que la violencia de género y la droga y la búsqueda de placer y todas las otras formas de amor a la muerte, o a cosas que nos matan, también el aborto, el abandono de los niños y jóvenes y de los viejos, está en el fondo de todo el problema, el amor a la muerte, la lógica de la muerte Es una “lógica”, porque las cosas que nos hacen morir, nos están pareciendo lógicas o derechos nuestros.
Como el aborto, “derecho de la mujer” que ignora el derecho del que está por nacer. Como la ideología de género, según la cual parece que Dios creó dos naturalezas distintas de seres humanos, los varones por un lado y las mujeres por otro. Y no una naturaleza humana con dos géneros varones y mujeres, que se repartieron entre sí las cualidades de la imagen de Dios para poder ser imagen de su naturaleza divina que consiste en amar, complementándose mutuamente los unos a las otras para poder darse y amar.
Hoy es fundamental que la mujer tome conciencia de la dignidad de su naturaleza de imagen de Dios, hecha para amar y dar vida. La mujer es quien recibe, transforma y gesta en sí misma y luego da vida. Como María que conserva en su corazón, meditando y luego da al Salvador del mundo. Lo específico de la mujer, que solo ella lo puede hacer, es saber recibir y contener, gestar y transformar, dar y hacer crecer. Por eso este Evangelio de Talita Kum, es fantástico: “niña, mujer, yo te lo ordeno LEVÁNTATE”.
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