LA LEJANÍA DE DIOS
Si Uds. leen el Evangelio de Hoy en la Biblia, verán que el Discurso Escatológico termina con una invitación a la “vigilancia”, es el párrafo siguiente al que se pone acá, o sea Mc 13, 33-37).
Digo esto porque la vigilancia es la virtud de interpretar los “signos de los tiempos”. Es una virtud escatológica, una parte de la sabiduría o prudencia que nos ayuda a entender nuestra vida y lo que pasa en el mundo y en la historia.
Pero ¿A qué viene este discurso de hablar de temas escatológicos? Digamos que lo “escatológico” es lo “definitivo” o también lo “final”, lo que viene al fin y dura para siempre. Los signos de los tiempos, suceden constantemente en nuestra vida y en el mundo, pero es necesario saber interpretarlos, y entenderlos. Para eso hace falta “vigilar”, estar atentos, pensar, reflexionar pero plantear las cosas desde Dios y no desde nuestro interés.
Jesús enseña a interpretar los signos, pero digamos la verdad: los signos que enseña Jesús, no son demasiado claros. De la higuera hay que aprender, que cuando vemos las yemas y los brotes, es señal de que se acerca la primavera. Así en nuestra vida y en el mundo, hay señales de que algo se está terminando y que viene algo nuevo. Pero lo nuevo, es Él, que está cerca de nosotros y que vendrá de golpe como un relámpago que cruza el cielo.
Sólo vemos en nuestra vida y en nuestro mundo, las tormentas, las sacudidas y las tribulaciones. Algo así como lo que pasó en París anoche. Todos están alertas y vigilando, pero lamentablemente, no para entender lo que quiere Dios, sino para ver, donde metemos la bala.
Pongamos ahora estas cosas en la perspectiva de la fe. Significa ver los acontecimientos y las tendencias del hombre desde perspectiva del Reino de Dios, que se acerca y requiere un cambio de corazón y de mentalidad de parte de nosotros. Aprender las cosas básicas sobre los seres humanos, un nuevo aprendizaje de otras formas de hacer las cosas o de pensar en su significado, desde Dios.
Dios parce estar lejos. Cuantas veces decimos “Dios se fue de viaje”. “No está, no nos escucha”, “está mirando para otro lado” o directamente “no existe”. En realidad, Dios está escondido, parece lejano, ausente, parece haber huido de París, de Siria, del mundo, de nuestra vida. Pero está cerca. Más cerca de lo que creemos. Nos está mirando. Entonces ¿por qué no cambia las cosas? Porque eso, nos lo deja hacer a nosotros. El Reino de Dios está viniendo y Él quiere que lo traigamos nosotros. Después vendrá Él. Como un relámpago. Ya hay pequeños signos. ¿Cuáles son los signos de Dios en mi vida?
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