viernes, 1 de enero de 2016

PERFIL BAJO

PERFIL BAJO
Muchas veces tuve la impresión de que muchos hablan de “perfil bajo”, pero no son tantos los que entienden qué significa.
Si buscamos un ejemplo en el Evangelio, se me ocurre que podría ser esta viejita del Evangelio de Hoy, que da todo lo que tiene, en silencio y calladamente.
La teoría del “perfil bajo “Jesús la presenta como “Hacer el bien, sin mirar a quién” o como “que no sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda”. Me acuerdo cuando era chico, que en casa no sólo mi madre, sino especialmente mi hermana mayor, era un modelo de esto. Siempre aparecían las cosas bien, hechas, limpias, arregladas y nadie sabía quién lo había hecho, hasta que me acostumbré a saber que era mi hermana, la que sin decir nunca nada, se ocupaba de las necesidades mías.
Como la espiritualidad cristiana consiste no tanto en alimentar la mente, sino sobre todo el espíritu y el corazón, se me ocurrió que hoy podemos reflexionar sobre el contenido de esta oración, para luego vivirla. Es la oración del “perfil bajo”, que encontré una vez en un papelito, cuando era chico en el seminario. Ni sé de quién es, pero dice así:
¡¡¡ENSEÑAME, SEÑOR!!!
Enséñame Señor, a ser dulce y BUENO en todos los acontecimientos de la vida; en los desengaños, en el descuido de los otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes confié...en la infidelidad de aquellos en quienes creí.
Déjame Señor, que me olvide de mí mismo, para pensar en la felicidad de los otros.
A ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que yo sea el único que los padezca.
Enséñame, a aprovecharme del sufrimiento que se me presenta en mi camino. Que lo use para suavizarme, no para endurecerme ni amargarme.
Señor, deja que me haga paciente, no irritable, generoso en mi perdón, no mezquino, altivo e insufrible.
Que nadie sea menos bueno por haber percibido mi influencia.
Que nadie, Señor, sea menos puro, menos auténtico, menos dulce, menos noble, por haber sido mi compañero de camino en la jornada hacia la VIDA ETERNA.
Y mientras voy dando vueltas de una distracción a otra, déjame Señor, susurrar de rato en rato una palabra de amor hacia ti.
Permite, oh!!! Mi Señor, que yo viva mi vida en lo sobrenatural lleno de alegría para el bien y vigorosa en su empeño de santidad.
AMÉN.

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