viernes, 1 de enero de 2016

¡Buenos días, actualler!

¡Buenos días, actualler!
El Papa visita un continente africano de contrastes, entre el desvelo y las oraciones por la seguridad en Kenia, Uganda y República Centroafricana, las estaciones de un viaje de seis jornadas con el mayor riesgo de atentado al que ha tenido que hacer frente en su pontificado.
Nunca, un Papa ha visitado una zona de guerra, como hará Francisco el domingo en la República Centroafricana, con unas milicias yihadistas muy activas y el mundo en alerta por los últimos atentados islamistas en París, Líbano, Ankara y Túnez.
África es la viña más fértil del catolicismo. El continente de la esperanza, como lo llamó Juan Pablo II –un africano más: lo visitó en 42 ocasiones–, tiene más 200 millones de católicos. Su número es tres veces mayor que hace 30 años, y sigue creciendo a un ritmo muy superior al de los musulmanes y los cristianos de las iglesias protestantes.
Te he escogido dos gráficos sobre la población católica en África; los tienes en la sección De un vistazo, más abajo.
Al Santo Padre lo recibe una Iglesia joven y viva, muy diferente a la fatigada barca de Pedro en Europa. Se espera a dos millones de personas en la Eucaristía al aire libre del próximo sábado, en Kampala, junto al santuario de Namugongo, que recuerda a 22 mártires misioneros de finales del XIX, canonizados por Pablo VI hace cincuenta años.
En África, el pueblo cristiano forma comunidades emprendedoras, alegres, valientes, volcadas con los más necesitados. La Iglesia Católica provee educación y cuidados médicos. En Kenia, el 25% de las escuelas son católicas y en Uganda, hasta hace 15 años, todas lo eran. Instituciones de la Iglesia llevan infraestructuras de agua y saneamiento a zonas rurales a las que no llegan los gobiernos.
Es también una Iglesia resistente en cuestiones de principios. Ninguna otra institución regional está denunciando con un discurso tan vigoroso y audaz la agresiva diplomacia de la ONU y de las potencias globales para imponer la ideología de género y el control de la natalidad mediante el aborto y el uso generalizado de anticonceptivos.
El Vaticano mantiene todos los actos del programa en Bangui, la capital centroafricana, incluidas dos eucaristías, la apertura de la puerta santa de la catedral y un encuentro con líderes musulmanes en el peligroso distrito PK5, controlado por los yihadistas.
“Tengo más miedo de la picadura de mosquito”, dijo con buen humor Francisco a los periodistas en el avión rumbo a Nairobi.
Hay detrás de esas palabras un testimonio de entrega, como sin darle importancia, que es radicalmente evangélico y que, probablemente, no se entienda en las sociedades secularizadas que han renunciado a vivir la trascendencia, esa “presencia real” del sentido de la que habla George Steiner.
Mientras París se fortifica en estos días para recibir a los gobernantes del mundo en la cumbre del clima, o, en España, actores, activistas y políticos pontifican sobre la paz a miles de kilómetros de la guerra, el Papa, sencillamente, va a encontrarse con millones de personas a las que confortará su presencia. Sufren guerras civiles y terrorismo, pobreza, enfermedades, desplazamientos forzosos, persecución y martirio por causa de su fe. En medio de este corazón de las tinieblas digno de Conrad, son capaces de experimentar la “presencia real” de Cristo y lo celebran con una alegría y una vitalidad que en Europa parecen marcianas.
Es por este milagro, seguramente, y no por temeridad, por lo que el Santo Padre va a África de buen humor y despreocupado de su propia vida, mientras en algunas capitales europeas, el Estado nos pide que, por nuestro bien, ni siquiera salgamos de casa.– V. Gago
[Con información de Actuall, Crux, The Wall Street Journal, Aceprensa, News.va y La Vanguardia]

El REINO DE LA VERDAD

El REINO DE LA VERDAD
Delante de Pilato, Jesús proclamó que era Rey y que “los que son de la verdad escuchan su voz”. Podemos decir que el Reino de Dios para Jesús, es el Reino de la Verdad. Jesús es identificado con el Verbo, en la Trinidad, que es la Verdad o la Sabiduría de Dios.
Dios es la verdad última a la que tiende la razón de todo hombre, impulsada por el deseo de recorrer el camino de la proia vida. Dios no es una palabra vacía ni una hipótesis abstracta; al contrario, es el fundamento sobre el que se ha de construir la propia vida. Vivir en el mundo implica aceptar la responsabilidad que impulsa a investigar todos los caminos con tal de acercarse lo más posible a Él, que es el fin hacia el cual tiende todo (cf. 1 Co 15, 24). Eso es el Reino de Dios y Él nos encomendó a nosotros, construirlo.
Tener fe, es saber que Dios tiene un rostro, que se mostró para siempre en Jesús y que en Él se hizo cercano a todo hombre. El Concilio dice: "El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado" (Gaudium et spes, 22). Acá comienza a entenderse un poco lo que es el Reino de Dios, según Jesús. Él decía “El reino de Dios está cerca”. También “ya ha llegado, conviértanse y crean en el Evangelio”. Evangelio es “la buena noticia”. El anuncio o la buena noticia del amor, de la caridad universal. Conocerlo a él es conocer la verdad plena, gracias a la cual se encuentra la libertad: "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8, 32).
Un gran sabio y santo, San Anselmo decía: "Que yo te busque deseando; que te desee buscando; que te encuentre amando; y que te ame encontrándote" (Proslogion, 1). Ojalá que el espacio del silencio y de la contemplación, que son indispensables para pensar en los interrogantes del hombre de hoy, encuentren en cada uno de nosotros un espacio de atención para valorar su importancia, su eficacia y sus consecuencias tanto para la vida personal como para la social, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en la sociedad, en el País. La comunidad y la Iglesia son instrumentos de este Reino, de modo que lo que hagamos por construir la sociedad lo hacemos por el Reino de Dios. Lo que hacemos por construir la Iglesia, lo hacemos por construir el Reino de Dios.

Padre Pio


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LA LEJANÍA DE DIOS

LA LEJANÍA DE DIOS
Si Uds. leen el Evangelio de Hoy en la Biblia, verán que el Discurso Escatológico termina con una invitación a la “vigilancia”, es el párrafo siguiente al que se pone acá, o sea Mc 13, 33-37).
Digo esto porque la vigilancia es la virtud de interpretar los “signos de los tiempos”. Es una virtud escatológica, una parte de la sabiduría o prudencia que nos ayuda a entender nuestra vida y lo que pasa en el mundo y en la historia.
Pero ¿A qué viene este discurso de hablar de temas escatológicos? Digamos que lo “escatológico” es lo “definitivo” o también lo “final”, lo que viene al fin y dura para siempre. Los signos de los tiempos, suceden constantemente en nuestra vida y en el mundo, pero es necesario saber interpretarlos, y entenderlos. Para eso hace falta “vigilar”, estar atentos, pensar, reflexionar pero plantear las cosas desde Dios y no desde nuestro interés.
Jesús enseña a interpretar los signos, pero digamos la verdad: los signos que enseña Jesús, no son demasiado claros. De la higuera hay que aprender, que cuando vemos las yemas y los brotes, es señal de que se acerca la primavera. Así en nuestra vida y en el mundo, hay señales de que algo se está terminando y que viene algo nuevo. Pero lo nuevo, es Él, que está cerca de nosotros y que vendrá de golpe como un relámpago que cruza el cielo.
Sólo vemos en nuestra vida y en nuestro mundo, las tormentas, las sacudidas y las tribulaciones. Algo así como lo que pasó en París anoche. Todos están alertas y vigilando, pero lamentablemente, no para entender lo que quiere Dios, sino para ver, donde metemos la bala.
Pongamos ahora estas cosas en la perspectiva de la fe. Significa ver los acontecimientos y las tendencias del hombre desde perspectiva del Reino de Dios, que se acerca y requiere un cambio de corazón y de mentalidad de parte de nosotros. Aprender las cosas básicas sobre los seres humanos, un nuevo aprendizaje de otras formas de hacer las cosas o de pensar en su significado, desde Dios.
Dios parce estar lejos. Cuantas veces decimos “Dios se fue de viaje”. “No está, no nos escucha”, “está mirando para otro lado” o directamente “no existe”. En realidad, Dios está escondido, parece lejano, ausente, parece haber huido de París, de Siria, del mundo, de nuestra vida. Pero está cerca. Más cerca de lo que creemos. Nos está mirando. Entonces ¿por qué no cambia las cosas? Porque eso, nos lo deja hacer a nosotros. El Reino de Dios está viniendo y Él quiere que lo traigamos nosotros. Después vendrá Él. Como un relámpago. Ya hay pequeños signos. ¿Cuáles son los signos de Dios en mi vida?

PERFIL BAJO

PERFIL BAJO
Muchas veces tuve la impresión de que muchos hablan de “perfil bajo”, pero no son tantos los que entienden qué significa.
Si buscamos un ejemplo en el Evangelio, se me ocurre que podría ser esta viejita del Evangelio de Hoy, que da todo lo que tiene, en silencio y calladamente.
La teoría del “perfil bajo “Jesús la presenta como “Hacer el bien, sin mirar a quién” o como “que no sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda”. Me acuerdo cuando era chico, que en casa no sólo mi madre, sino especialmente mi hermana mayor, era un modelo de esto. Siempre aparecían las cosas bien, hechas, limpias, arregladas y nadie sabía quién lo había hecho, hasta que me acostumbré a saber que era mi hermana, la que sin decir nunca nada, se ocupaba de las necesidades mías.
Como la espiritualidad cristiana consiste no tanto en alimentar la mente, sino sobre todo el espíritu y el corazón, se me ocurrió que hoy podemos reflexionar sobre el contenido de esta oración, para luego vivirla. Es la oración del “perfil bajo”, que encontré una vez en un papelito, cuando era chico en el seminario. Ni sé de quién es, pero dice así:
¡¡¡ENSEÑAME, SEÑOR!!!
Enséñame Señor, a ser dulce y BUENO en todos los acontecimientos de la vida; en los desengaños, en el descuido de los otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes confié...en la infidelidad de aquellos en quienes creí.
Déjame Señor, que me olvide de mí mismo, para pensar en la felicidad de los otros.
A ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que yo sea el único que los padezca.
Enséñame, a aprovecharme del sufrimiento que se me presenta en mi camino. Que lo use para suavizarme, no para endurecerme ni amargarme.
Señor, deja que me haga paciente, no irritable, generoso en mi perdón, no mezquino, altivo e insufrible.
Que nadie sea menos bueno por haber percibido mi influencia.
Que nadie, Señor, sea menos puro, menos auténtico, menos dulce, menos noble, por haber sido mi compañero de camino en la jornada hacia la VIDA ETERNA.
Y mientras voy dando vueltas de una distracción a otra, déjame Señor, susurrar de rato en rato una palabra de amor hacia ti.
Permite, oh!!! Mi Señor, que yo viva mi vida en lo sobrenatural lleno de alegría para el bien y vigorosa en su empeño de santidad.
AMÉN.

Sínodo de la Familia


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Estas son las 3 actitudes para discernir los “signos de los tiempos” según Papa Francisco

VATICANO, 23 Oct. 15 / 04:52 am (ACI).- El Papa Francisco meditó hoy sobre los “signos de los tiempos” y cómo el cristiano está llamado a interpretarlos a través…
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