miércoles, 4 de noviembre de 2015

Qué hace y cómo funciona el Sínodo de la familia

Entre el 4 y el 25 de octubre se está celebrando en el Vaticano la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos bajo el lema "Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia". El año pasado, entre el 5 y el 19 de octubre…
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Misa de canonización de los padres de Santa Teresa de Lisieux

VATICANO, 18 Oct. 15 / 03:00 am (ACI).- El Papa Francisco presidió hoy en la Plaza de San Pedro la Misa de Canonización de los beatos Vincenzo Grossi, Maria…
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AUTORIDAD Y PODER


Una breve reflexión útil para este tiempo de discernimiento y elecciones.
Cuando la autoridad se confunde con el poder, muchos la utilizan para dominar al pueblo como si fueran los dueños de las personas.
La autoridad se puede utilizar también como "servicio" y entonces el primero se hace el servidor público, el "mandatario" de todos, el que ayuda, el que sirve. 
Así lo enseña Jesús.
Autoridad etimológicamente, proviene del latín "augere", aumentar. Es decir que tener autoridad, es "hacer crecer". Los padres que tienen autoridad., son los que ayudan a crecer y a ser libres a los hijos. Los gobernantes hacen crecer y madurar a sus pueblos. Crecer, es madurar y ser libres. Ser uno mismo.
Amar no es usufructuar al ser amado, en provecho propio, sino ayudarlo a crecer y ser libre. El amor es "pensar en el otro y no en mí mismo". El amor es "atento", porque está atento a las necesidades del otro y les presta atención. El amor es "responsable" porque está dispuesto a responder inmediatamente a lo que el otro necesita.
Que podamos discernir y elegir para nuestro pueblo, quien es el que prestará el mejor servicio, el que más ame a su país y a sus hermanos, el que tenga verdadera autoridad y no busque el poder por el poder.
Pero también, que sepamos crecer como familia, como iglesia y como personas.

REFLEXIONES EN EL CAMINO


La vida del cristiano es seguimiento de Cristo. Es un camino que arranca en el Bautismo y va hacia la vida eterna, a través del día a día.
Hay dos formas de alcanzar la vida eterna. Una es el cumplimiento de los mandamientos del corazón, que Dios puso en la naturaleza del hombre. La otra es la invitación que Él nos hace a seguirlo más de cerca.
¿Todos reciben esta segunda invitación? Claro que sí. Es una verdadera segunda vocación, o una invitación a ir a lo más profundo. Dicho con un símbolo: “a pasar a la otra orilla”, la de lo desconocido, la de las falta de seguridades. Por eso hay que estar dispuesto a dejar todo.
No son vocaciones distintas, como creyeron muchos. Son dos momentos de la misma vida. El segundo es el de la madurez, de la profundidad. 
EL camino comienza con la vocación de ir hacia Dios, que supone cumplir los mandamientos, seguir la propia conciencia. Hay que caminar. Hay que cumplir. Los mandamientos de Dios están grabados en el corazón. Hay que seguir la voz de la propia conciencia. Es el tema del bien y el mal, que siempre preocupa al hombre. ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo malo? La conciencia que es el “primer vicario de Cristo, le dice al hombre lo que es bueno. El hombre fue creado bueno, por Dios. Para ser malo, para obrar el mal, hay que contradecir la propia naturaleza. Hay que comenzar a contradecir el propio ser. En una época de tanta confusión y corrupción, muchos traicionan la verdad, que está en nosotros, y siguen el mal.
Pero el camino sigue hasta un momento en que se van perdiendo las huellas. Con la vida, con el cansancio con el apego a las propias comodidades e idolatrías… “Aquí ya no hay camino”, dice San Juan de la Cruz. Cada uno debe subir a la cumbre, por donde pueda. Acá viene la segunda vocación o la profundización de la vocación.
Alguno puede decir: yo ya soy grande… cumplí siempre todo... estoy hecho… ¿Qué más puedo hacer? ¿Qué pecado puedo cometer a mi edad?
Para otros resulta difícil, dejar lo que se tiene o lo que se hace… Siempre hice esto. … Esto es lo que yo hice toda mi vida y me fue bien, hice tanto bien a los otros…
El gran teólogo español Suarez, un jesuita de la edad media, creía que en el cielo habría dos clases de cristianos que se salvan: los que practicaron toda la vida los mandamientos y los que dejaron todo y se hicieron perfectos. Lamentablemente no es así, se equivocó. La invitación a la perfección, a seguirlo más de cerca a Jesús, es para todos. Se acaba el camino, no se puede volver atrás (yo antes sí que era bueno…). ¿Hacia dónde vamos? Hacia dentro, dice Anselm Grüm, el camino de la espiritualidad, en cualquier estado en el que yo viva, va hacia adentro. Son las etapas de la vida espiritual. Llega un momento en que hay que hacer una nueva opción fundamental, o tal vez la opción fundamental verdadera y definitiva, seguir a Cristo hasta el final, como Pedro hasta la Cruz. “Cuando eras joven, te vestías e ibas adonde querías. Cuando seas viejo otro te atará y te llevará…

Audiencia general del 30 de septiembre de 2015 | Francisco

Después del maravilloso viaje del Papa a Cuba y EEUU y en vísperas de comenzar el Sínodo de la familia en Roma, creo que lo mejor es ofrecer esta síntesis que el mismo Francisco hace de su viaje, en lugar de la acostumbrada reflexión del domingo. Providencialmente todos los textos de la Misa del domingo se refieren la familia y mañana empieza en Roma este gran aconteciendo.
Catequesis del papa Francisco durante la audiencia general del miércoles 30 de septiembre de 2015
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PADRE RAFAEL RUIZ

A MIS HERMANOS SALESIANOS, COOPERADORES Y AMIGOS: LES INFORMO QUE ACABA DE FALLECER EL PADRE RAFAEL RUIZ. ESTÁ YA CON EL SEÑOR.

¿POLÍTICA O BUROCRACIA PARA TRANQUILIZAR LA CONCIENCIA?


Esta tarde tengo muy pocas ganas de hacer la acostumbrada reflexión de los domingos. Sería mejor, prestar atención al acontecimiento extraordinario que estamos viviendo del viaje del Papa, y lo que está sucediendo en el mundo. Sus discursos y el extraordinario movimiento de masas que se ha suscitado a su paso.
Podríamos tomar cualquiera de sus discursos y reflexionarlos, son todos extraordinarios. Una sola cosa se me ocurre para reflexionar. Escuchando a los comentaristas del viaje papal, solamente escuché una crítica al mensaje que pronunció en la ONU. Cuando el Papa dijo que hay que evitar la cultura del descarte y que todos los desposeídos tienen derecho a “Techo, Trabajo y Tierra”, uno de los analistas señaló después que eso iba a provocar muchas críticas.
Se aceptaba como muy buena la filosofía general del mensaje sobre la ecología y el cuidado de la vida. Pero, cuando el Papa hablaba no como líder religioso, sino “como político”-decía el comentarista-, ahí tocaba temas que son discutibles y no todos piensan igual. Decía en efecto que “Techo, trabajo y tierra, no son “derechos” sino “objetivos políticos de los gobiernos”, que necesitan la colaboración y el trabajo de los que quieren lograrlos. No se les tiene que regalar a todos por igual.
Por supuesto, yo pienso que el derecho a la vida es un derecho fundamental, pero tiene que ser derecho a una “vida digna”, que abarca los medios necesarios para la vida, como son el alimento, la vivienda y la posibilidad elemental de trabajo. Lo contrario es una falsedad, no un derecho, o como dijo el Papa, una “solución burocrática para tranquilizar la conciencia”.
Pero de todos modos., lo más importante que quiero decir, es que me asombra a mí, que les cause tanta sorpresa que el Papa hable como político y no sólo como líder religioso. Y no es que tenga derecho a hablar políticamente, simplemente por ser un jefe de estado como los demás en la Naciones Unidas, como dijo otro comentarista. Es que los mismos cristianos ignoran la dimensión social y política del Evangelio y del Reino de Dios. No es sólo cuestión de la “Doctrina social de la Iglesia”. Esto también es cierto, pero no es sólo eso. Todo cristiano tiene que tratar de Vivir el Evangelio en lo social y en lo político. No se trata de que hablar de religión es sólo cosa que se debe hacer sólo en la sacristía, mientras que se vive de modo laicista afuera. El Cristiano vive en la cultura, en la política, en la sociedad y en todas las estructuras del mundo sin dejar de ser cristiano y tratando de vivir como cristiano, según el Evangelio, también en la Argentina y en época de elecciones.